jueves, 4 de junio de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 751, Estrategia y Sociedad – Responsabilidad Social Corporativa.


















En esta semana, en la materia de "Proyectos Sustentables", hemos estado discutiendo algunos puntos como la "Responsabilidad Social Corporativa" y me gustaría compartir algunas perspectivas sobre el tema:

El aspecto de la Auto-regulación en una corporación, a mi parecer no es un concepto nuevo; de hecho constantemente las empresas realizan evaluación y asesoría de sus propias actividades a fin de realizar las alineaciones estructurales pertinentes que les permitan seguir siendo competitivas y relevantes en el contexto de un mercado que ahora se extiende de forma global a cada rincón de la civilización. 

La pregunta que a mi parecer vale la pena plantear aquí es: ¿Qué ha cambiado con respecto de las nuevas regulaciones cuando hablamos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC)?” Vemos una mejora en las dinámicas de las prácticas laborales, aumentos en el salario de los trabajadores, así como prácticas medio-ambientales en cuanto a la obtención de recursos, su distribución y manejo de los mismos. No estaría de más mencionar que debemos éstos cambios a una creciente necesidad de tomar acción con respecto de la crisis ambiental que estamos enfrentando a nivel global, de tal suerte que incluso, se ha convertido en un aspecto esencial de las corporaciones hoy día, donde ya no basta solo “aparentar estar involucrado en el cambio, sino que hay que ser y convertirse en ese cambio”.

De modo que ahora, para las empresas ya no es suficiente presentar una política “caritativa” en donde la imagen de la empresa simplemente se limita a “Vean, nos estamos involucrando con la sociedad” y es decir hay algunos aspectos de dichas políticas que son de hecho benéficos, como el principio sobre el cual dichas políticas dieron fundamento a los movimientos posteriores que ahora están tomando lugar, en el cual principios como la consideración de la empresa como “otro miembro de la sociedad”, ahora da a las personas el principio y entendimiento que de hecho como individuos tenemos de hecho “voz y voto” sobre las decisiones que dicha empresa toma con respecto del mundo y la sociedad que le rodea. Sin embargo, las reglas del juego han cambiado y ahora ya no se trata de como el dinero es gastado una vez que el producto ha sido vendido, sino de cómo dichos ingresos han llegado a ser apercibidos por dicha empresa.

A razón de ésta crisis, notamos nuevas tendencias como: “Green-movement, Eco-friendly, Environmental Policies” que de igual forma emergen como una creciente consciencia dentro de la sociedad con respecto al cambio climático; de hecho vale la pena señalar que de no ser por la creciente consciencia en la sociedad que demande y sancione a las empresas ya sea con su participación o su no participación, éstas nuevas regulaciones no serían posibles. Naomi Klein con libros como “The Shock Doctrine, This changes everything, Fences and Windows” llegó a formar parte del discurso de diversas protestas a nivel global demandando dichas regulaciones. 

No obstante, aquí emerge la “situación incómoda” como es el hecho de que las empresas siempre tendrán que responder a “las partes interesadas”, donde al final, la realidad se levanta frente a nosotros declarando: “Una empresa se trata acerca de hacer ingresos y si esos ingresos van a ser interferidos o disminuidos o amenazados por los movimientos, entonces los ingresos simplemente van a ser colocados primero”, esto es algo que podemos ver a la fecha con todos los fraudes, cifras maquilladas, falsos reportes que incluso son a veces establecidos por las propias “ONG” que apoyaron y demandaron dichas regulaciones en primer lugar… tales como el “GRI” (Global Reporting Initiative) donde posteriormente se descubrió que la vasta mayoría de las corporaciones simplemente están maquillando su clamada “Responsabilidad Social” para poder crear la imagen que conocemos como “Green-Washing”.

A todo esto por supuesto la pregunta es: ¿Cómo garantizamos una eficiente Responsabilidad Social por parte de las Corporaciones? Particularmente creo que, no importan cuantas regulaciones traten de ser impuestas sobre las compañías, estas seguirán encontrando formas de delinquir maquillando sus cifras con el mismo apoyo de las ONG´s y los gobiernos con tal de mantener la actual economía andando; por tanto nuestra principal prioridad, tendría que ser de hecho atacar el esquema de la economía misma que sostiene el constructo de la corrupción, y es decir, creo que es bastante obvio, tan solo observa qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la palabra corrupción – tal vez podremos pensar en asesinatos de indígenas, explotación laboral de toda índole, sobreexplotación de los recursos, etc., pero más allá de eso la palabra “corrupción” inmediatamente es vinculada con “el dinero”.
Uno de los problemas que particularmente encuentro con relación a éste punto está en observar a las dinámicas de nuestro sistema educativo, en términos de la organización de los planes de estudio de educación primaria, secundaria y preparatoria – Cuando aprendemos una materia en particular, no se nos enseña a vincular ese conocimiento que estamos adquiriendo con otras materias, es decir, no se nos enseña la relación que vincula esas áreas del conocimiento, y por lo tanto generamos una visión separatista del mundo en la cual las áreas del conocimiento encuentran muchas dificultades para poder vincularse posteriormente, ¿Qué implicaciones tiene esto?
Tan solo observemos a algunos de los conflictos que enfrentan algunas empresas cuando tratan de moverse en una dinámica de responsabilidad social; documentan reducciones en contaminación, desechos, emisiones de carbono o uso de energía para divisiones o regiones específicas, pero no para la empresa como un todo. Las iniciativas filantrópicas se describen normalmente en términos de dólares o de horas de voluntarios invertidas, pero casi nunca en términos de impacto. Más inusuales son incluso los compromisos proyectados para lograr objetivos explícitos de desempeño. Y ya no se diga cuando empresas tratan de realizar acciones conjuntas para poder implementar cambios en sus dinámicas para actuar de forma socialmente responsable…

Esto en realidad es bastante significativo, porque lo que demuestra es que en nuestra lógica no sabemos cómo tener una visión totalizadora de “la imagen más grande” y tratamos los problemas “de forma aislada” ¿Coincidencia?

Un ejemplo aún más evidente es el hecho de que un médico por ejemplo requiere acudir con un contador para poder realizar su declaración de impuestos o una factura, así como el contador acude al médico ante el desconocimiento de los procesos y funciones ¡¡¡DE SU PROPIO CUERPO!!! Es decir, en concreto, dependemos del estudioso especialista en tal área del conocimiento para poder atender un problema en particular porque no sabemos como “vincular/vincularnos” con aquel problema y por supuesto como tratarlo, es decir no nos vemos como “responsables” por el mismo… alguien debe hacer algo ¿no es cierto? Alguien debería hacer algo… alguien “que sepa como hacerlo”, la cuestión es que nadie puede… al menos no solo, no sin un equipo de expertos en diversas áreas que estén constantemente investigando y aportando perspectivas como lo que de hecho deben hacer las corporaciones en el momento de tratar de ajustarse a las nuevas regulaciones impuestas por las ONG´s, necesitan acudir a un experto que les diga como cambiar las dinámicas de su propia compañía… una compañía que ni siquiera comprende como sus acciones están afectando o impactando el medio en su entorno… tan es así que necesita un experto que se lo aclare y se lo haga ver… no se ustedes, pero eso es en verdad bastante aterrador…

La educación empieza desde adentro…

Otro problema fundamental que particularmente encuentro con respecto de las regulaciones (las cuales he de señalar no podría considerar más plausibles), es que aún se erigen sobre la base de un contexto Capitalista Depredador que demanda y depende de que la gente siga comprando…, que siga consumiendo; cambiar el esquema y dinámicas de nuestra economía en efecto no puede garantizar que no existan ya más acciones y manifestaciones de corrupción, sin embargo, controlando las condiciones que de hecho permiten dichos actos de corrupción, como el enfoque y atención misma que es dirigida/canalizada en la compra/venta de un producto en particular, y enfocándonos en el desarrollo de un sistema que de hecho contemple el bienestar y satisfacción de las necesidades humanas más básicas, canaliza la dirección e inversión del dinero en un esquema distinto que disminuye exponencialmente no solo situaciones lamentables como la corrupción, sino también situaciones como la pobreza, la hambruna, enfermedades (por consecuencia misma de mejorar las condiciones de vida de las personas) etc., etc.

Es decir ante el alarido: “¿¡Quien quiere cambio!? ¡¡¡¡¡Carajo todos gritamos YOOOOO!!!!! Ahora preguntemos: ¿Quién quiere cambiar?... No parece haber muchas manos alzadas… y pese a las pocas que se levantan, honestamente no son suficientes para contravenir este aparato de consumo que simplemente no puede dejar de llevar su atención hacia aquello que le permite a las personas mantener su vida y su mundo tal y como está…

¿Por qué la gente tiene miedo de cambiar y dejar su zona de confort? Tal vez porque nunca sintieron la necesidad de aquellos que realmente se vieron obligados a cambiar, reconociendo la dura realidad de que si no lo hacían, perecerían junto con el más absurdo de los ideales inspirados por un falso sentido de libertad… mejor conocido como el libertinaje que ahora vemos desatado sin recato o consideración posible a lo real…, el sexo ya ni siquiera se trata del sexo, se convirtió en una idea, un juego de control, de poder, de dinero y falsa identidad que dista mucho de un auténtico desarrollo psicosexual.

Hace 20 años, se dijo una frase que realmente describe la situación en la cual nos encontramos:

México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil.” sí prevalece el modelo de una televisión hipercomercializada, orientada sólo al entretenimiento de baja calidad, bajo costo y alta ganancia, el espejismo del rating es sólo una justificación para la vulgaridad. Una y otra vez, Ricardo Salinas Pliego y Emilio Azcárraga Jean justifican la pésima calidad de la televisión mexicana, argumentando que eso es lo que “la gente quiere ver”.

“Si no están de acuerdo, cambien de canal”, han afirmado. Con esto confirman el menosprecio a los más elementales derechos de las audiencias, es decir, a contenidos dignos, diversos, de entretenimiento, información y publicidad que no hagan trampas con tal de mantener a los televidentes, a los actores y a los productores a expensas de los mercaderes del espectro.

Segunda lección: la dictadura del rating no puede ser el único criterio para medir el éxito o el futuro de una industria. Mucho menos en la era de los cambios digitales y la convergencia.

Han pasado 20 años de aquel discurso de Azcárraga Milmo y los legisladores vuelven a analizar una reforma muy ambiciosa en radiodifusión y telecomunicaciones. El 80% de la iniciativa presentada por el Pacto por México se dedica a regular un mercado de telecomunicaciones, dominado por Telmex-Telcel, y el 20%, a regular el mercado de televisión y radio, dominado por Televisa y TV Azteca.

De los criterios para mejorar los contenidos hay muy poco o casi nada. Se eliminó la obligación de que el Estado “garantizará el derecho a las audiencias” (en el artículo 6 constitucional). Se incluyó la prohibición a la publicidad integrada, pero ningún criterio para matizar la excesiva comercialización en la pantalla.
Es evidente que en la actualidad no se respeta la norma de que sólo el 20% de los contenidos deben ser publicitarios. La realidad es inversa: sólo el 20% de los contenidos no es venta, propaganda o publicidad inducida. La pantalla está plagada de infomerciales, de “productos milagro”, de chabacanerías para bajar de peso, de astrología mala, de gritones que lo mismo pontifican de una crema de afeitar que de un partido de futbol."

Artículo Original: http://www.proceso.com.mx/?p=336733


Han pasado 20 años desde que esas palabras fueron pronunciadas frente a la televisión nacional; en España por ejemplo, basta con que los vecinos se avisen los unos a los otros: “Quieren subir el precio de la carne, así que escuchen – No se compra carne” y no compran carne…, ¿Qué pasa después? El precio de la carne vuelve a su precio original…

Entonces... ¿Cómo logramos que a la gente empiece a importarle? Creo personalmente que no hay algo que haría temblar más de miedo a todas las corporaciones no solo de México, sino del Mundo, que ver a un país como México apagar un día la televisión en uno de esos partidos que hacen que a las personas se le olviden las reformas energéticas que se dictan en su propio país mientras todos pretenden olvidarlo con un par de cervezas que les permita concentrarse en lo que “en realidad les importa”, un partido que no tendrá trascendencia en sus vidas, un juego que solo enriquece unas cuantas manos mientras tales partidos edifican estadios en países que “no cuentan con el presupuesto” para pagarlos, mientras millones de personas en estado por debajo de la línea de la pobreza marchan frente al estadio y observan a los fanáticos desfilar frente a ellos, sin mayor recato, importancia o consideración por su estado y condición…

¿Qué necesitamos para hacer que la gente apague el televisor por un día (de índole como la que acabo de mencionar)? Por muy absurdo y fuera de contexto que esto pueda sonar, creo que en realidad el mayor problema reside en el hecho de que… la televisión nos ha enseñado que solo debemos amar a aquellos por quienes sentimos algo, pese a si “nos sentimos obligados a quererlos” porque son nuestra familia o la abuela o ese tío lejano que solo vemos una vez cada 5-6 años y por quienes por consecuente nos encontramos obligados a actuar si algo les pasa…, creo que el problema está en el hecho de que la gente no entiende lo dependientes que somos los unos de los otros, como dije hace algunos blogs y vuelvo a repetirlo, creo que el discurso de la Independencia, de hecho omite un aspecto bien fundamental de la vida real, el cual es el hecho de que nuestra individualidad no habría sido posible sin la unión de dos seres que decidieron unirse para crear algo, mismo si estaban conscientes o no de lo que han creado, el hecho es que lo han creado y cuya existencia no podría sostenerse sin el aparato social que lo sostiene, cuando una “madre” decide “matar a su hijo” porque no puede mantenerlo o proveerle la vida digna y sabrá el creador lo que será de ese niño si llega a parar a servicios sociales en un orfanato donde su destino será poco favorable para él y posiblemente para los que le rodean, lo único que la madre necesita hacer para matar al niño, es abandonarlo, no necesita apuntarle con una pistola, ni ahorcarlo, ni ahogarlo, solo lo deja a su suerte en algún basurero o lo mete en una bolsa de plástico y deja que llore y llore y agote el escaso oxigeno del concurrido y ennegrecido espacio hasta que la vida ya no es posible… incluso el aislamiento de nuestro entorno en una bolsa de plástico puede ser letal… ¿Quién puede hacerse independiente del mundo que le rodea? Quiero ver quien puede hacerse independiente de la comida que consume, del aire que respira y del agua que bebe…

Podría continuar y continuar, pero como me encuentro limitado a unas cuantas hojas (si no es acaso que ya las he excedido) terminaré aquí, solo diré que, algunas personas dejan que su enojo y su depresión sean excusa suficiente para decir “no quiero continuar hablando de esto, no quiero ver ya a esto”, yo prefiero usar ese enojo, esa tristeza, como una oportunidad para preguntarme ¿Hasta cuándo voy a permitir que esto continúe?


Mi pregunta fue en un inicio y lo sigue siendo ahora: ¿Cómo hacemos que a la gente empiece a importarle? La respuesta esta en nosotros mismos: "¿Qué fue lo que hizo que a nosotros empezara a importarnos?

Continuo en el próximo post