domingo, 31 de mayo de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 749, Redefiniendo la palabra Felicidad


Felicidad:

SONANDO LA PALABRA: 

Fe-li-ci-dad

Fé- Licidad (el sonido al final me remíte a la palabra Lícito en el contexto de lo legal y por tanto las vías para alcanzar la felicidad actualmente como una forma lícita y legal = permitida para buscar dicha experiencia o estado, donde la doctrina y los medios para alcanzarla son la "fé" en la cual se establece confianza para alcanzar dicha experiencia)

Fé - licito - Dar (Si vuelvo a dividir la palabra también encuentro la palabra "Dar", que me remite a el acto de ofrecer a otros "algo", con el propósito de "recibir algo"/ aplicando la misma palabra en otro contexto, puede ser el hecho de que uno se vuelve "feliz al dar", como por ejemplo en las acciones de "caridad")

Definición (actualmente aceptada) de la palabra:

La felicidad (del latín felicitas, a su vez de felix, "fértil", "fecundo") es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. La felicidad suele ir aparejada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría.

La idea de felicidad la relacionamos siempre con una sensación que también es un estado, y explicar sensaciones es algo complejo, porque las sensaciones, esencialmente, “se sienten”, dicho de otra manera: se experimentan.

La idea de felicidad
La filosofía entiende que la felicidad es el sumo bien o bien objetivo al que tiende el ser humano como ser racional.

Sucede que el concepto de felicidad cambiará notablemente al depender de que es aquello que se entienda por “sumo bien”.

Para Platón la felicidad está en el movimiento tranquilo, lo cual significa en el pensamiento griego la evolución o cambio sereno de las cosas, incluidas las que afectan a la vida. Este autor define diferentes tipos de bien en función de los tres tipos de alma que identifica.

Así habrá un bien que será el que afecte al alma concupiscible, que es la que alberga los deseos. Otro que satisfaga al alma irascible que contiene la valentía y la nobleza. Y un tercero que sea el que cubra las necesidades del alma racional, que es la única inmortal de las tres y cuya virtud es la sabiduría, que es lo que tiende a acercarse al mundo de las ideas que, para Platón, es el único real. Estas tres aspiraciones se han de armonizar para conseguir la felicidad.

Aristóteles, como en tantas cosas, rechazará los postulados de su maestro Platón. En este caso lo que rechaza es la idea de diferentes tipos de bien, y dice que felicidad, placer y bien son la misma cosa. Para él la felicidad deriva de la “actividad personal”, en definitiva, de aquello que haga la persona.

La felicidad o “eudaimonia” en el epicureísmo
Siguiendo esa línea Epicuro de Samos centrará todas sus enseñanzas en la felicidad -”eudaimonia” en griego- como medio para alcanzar la “ataraxia” o “imperturbabilidad”. En realidad el objetivo del epicureísmo es la ecuanimidad o imperturbabilidad, la felicidad es solo el instrumento para llegar a ella.
A su vez, dirá Epicuro que la manera de conseguir la felicidad es a través de la satisfacción de los placeres. Eso sí, el placer no se concibe como el placer desmedido que postularan los filósofos hedonistas sino como la satisfacción plena de las necesidades humanas. Por eso mismo Epicuro aboga por necesidades sencillas que procuren placeres sencillos que puedan satisfacerse facilmente.

Por poner un ejemplo, si alguien se satisface con un simple paseo a pie por el campo, esa satisfacción será mucho más sencilla de cubrir que la de alguien que se haya puesto por objetivo obtener un automóvil deportivo de una marca especialmente prestigiosa. Lo primero podrá conseguirlo cualquiera lo segundo solo algunos.

Dado que la felicidad depende en ese planteamiento del placer satisfecho, lo prudente es buscar los placeres sencillos. Como serán fáciles de alcanzar se propiciará la serenidad y se evitará la ansiedad de no obtener lo que se desea.

La definición de felicidad en la filosofía contemporánea
Uno de los filósofos contemporáneos que se preocupó por el tema de felicidad fue José Ortega y Gasset.
En palabras del propio Ortega: “Si nos preguntamos en qué consiste ese estado ideal de espíritu denominado felicidad, hallamos fácilmente una primera respuesta: la felicidad consiste en encontrar algo que nos satisfaga completamente. Mas, en rigor, esta respuesta no hace sino plantearnos en qué consiste ese estado subjetivo de plena satisfacción. Por otra, qué condiciones objetivas habrá de tener algo para conseguir satisfacernos.”

Para este autor la felicidad se produce cuando coinciden lo que él llama “nuestra vida proyectada”, que es aquello que queremos ser, con “nuestra vida efectiva”, que es lo que somos en realidad.

REDEFINIR LA PALABRA:


Mi relación a la palabra:

Veo la felicidad como momentos en los que esencialmente las cosas "me salen bien", donde "me salgo con la mía y obtengo lo que quiero/deseo".

Perdón a uno mismo sobre la idea de la palabra:

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido definir los momentos en los cuales las cosas “me salen bien o resultan a mi favor” como felicidad, sin embargo en realidad, mientras escribo esto, puedo ver que en realidad, esos momentos siempre se vieron definidos por “mi interés personal y por consecuente la definición que he vivido de felicidad se ha basado/determinado únicamente por mi interés personal y autosatisfacción”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido querer “salirme con la mía”, lo cual es hacer que todas las condiciones de un determinado momento me “favorezcan” para poder satisfacer mis deseos por un momento o donde obtengo lo que deseo para aparentemente poder ser feliz; sin embargo, una vez que termina ese momento, me veo buscando más y más momentos en los cuales las cosas se vean alineadas y organizadas de tal forma que yo pueda obtener los mismos momentos o las mismas experiencias, e incluso llego al punto de mentir o de actuar en una determinada personalidad para aparentemente favorecer la creación de esos determinados momentos, sin embargo, lo que en realidad ocurre dentro de esa búsqueda por la felicidad es una gran cantidad de estrés, frustración e incluso “dolor”, antes de llegar a esos momentos de satisfacción, donde en lugar de cuestionar dicha búsqueda de satisfacción y entender/descubrir que lo que está motivando dicha búsqueda por esos momentos de “placer temporal/satisfacción temporal/cargas energéticas” es de hecho el dolor y la búsqueda por mitigar ese dolor, entonces que esa búsqueda por ese aparente “placer temporal” es en realidad motivado dentro de mi para mitigar ese estrés dentro de la mente, para mitigar ese estrés que de hecho me veo generando por consecuencia del miedo.

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido definirme dentro de la satisfacción de mis intereses personales, donde al alcanzar éstos momentos, creía estar llegando a donde yo quería, aparentemente al obtener lo que “yo quiero” es como puedo encontrarme “satisfecho y completo”, sin embargo, la realidad es que siempre que “llegaba a esos momentos”, en realidad no quedaba realmente satisfecho, y pensaba que tal vez debía de alcanzar “más y de obtener una experiencia más específica de aquel momento que definí y relacioné con la felicidad”, sin embargo, mientras escribo esto me doy cuenta de que siempre mis intereses personales se vieron definidos y basados en ideas que provenían de mis temores e inseguridades, de mis ideas y creencias que había formado alrededor de esos momentos porque otras personas lo habían dicho o porque lo había tomado de mi entorno, sin embargo, me doy cuenta que esa felicidad en realidad no era más que un momento en el cual me veía a mi mismo definido de una forma en particular o alcanzando o encontrándome dentro de una idea en particular

Me perdono a mí mismo por no haberme acepado y permitido darme cuenta que no existe un camino a la felicidad, porque en realidad en el momento en el cual empiezo a buscar la felicidad, estoy declarando que estoy “insatisfecho conmigo mismo, que no me encuentro completo y que por consecuente necesito algo/alguien para poder conocerme a mí mismo y en ello - obtenerme a mí mismo”, sin darme cuenta que en realidad todo de mí se encuentra aquí y que ciertamente cualquier cosa que experimente en éste mundo, no la experimento a través de algo allá afuera sino a través de mí, por lo tanto no me veo definido por éstas experiencias ni limitado a las mismas

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido buscarme a mí mismo en experiencias energéticas como la experiencia de la felicidad, definiendo los momentos en los cuales sentía que “había hecho lo correcto” como felicidad donde aun cuando deliberadamente realizaba las cosas pese a que no salieran a mi favor, no me atrevía a reconocer que aún de esos momentos trataba de alimentar una idea/percepción de mi mismo como “una buena persona”, donde mis acciones en realidad se encontraban motivadas en el deseo de “ser bueno para poder obtener ésta otra cosa” para mi propio goce y satisfacción

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido creer que el propósito de la vida es “ser feliz” alcanzando éstos momentos en los cuales “puedo verme o definirme a mi mismo en una cierta forma”, lo cual en realidad suena como una existencia completamente definida y limitada a solo “sentir un par de experiencias sin hacer verdaderamente algo significativo por mi mismo o por los demás

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido darme cuenta que incluso iniciar una búsqueda para “conocerme a mí mismo”, implica querer encontrarme en algo separado de mí, en lugar de entender que todo de quien soy en realidad se encuentra aquí, no obstante en lugar de cambiar mis hábitos y patrones mentales, conductuales, etc., entendiendo que éstos no me definen ni me limitan a ser o convertirme en algo/alguien, lo que en realidad he hecho es definirme dentro de dichas experiencias, y entonces decir y creer que soy tal o cual persona, o que soy de ésta o aquella forma, en lugar de entender que simplemente soy.

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido definir la felicidad como un momento en el cual me encuentro “satisfecho y pleno/completo”, donde definí esa satisfacción y plenitud en torno a “adquirir cosas o experiencias específicas”, sin embargo, en realidad mientras escribo esto, puedo ver que los momentos en los cuales verdaderamente pude encontrarme “satisfecho conmigo mismo con mi expresión como quien yo soy”, era en momentos donde lograba trascender o detener alguno de mis deseos motivados por el interés personal o la búsqueda de alguna experiencia, porque dejaba de buscar una experiencia temporal, dejaba de evadirme en “un placer temporal” y tenía “claro lo que tenía que hacer”, esos fueron para mí los momentos de mayor felicidad en mi vida o donde me movía a mi mismo para poder hacer algo que verdaderamente necesitaba ser hecho para ayudar a otras personas, porque de igual forma, en esos momentos dejaba ir algún deseo, dejaba ir mi interés personal para poder actuar de la forma en que sabía que podía ver en honestidad conmigo mismo que era la mejor y la única manera posible de actuar en ese momento, no hay nada que me haga más feliz que detener mi mente.

Me perdono a mi mismo por no haberme aceptado y permitido darme cuenta que la búsqueda de los momentos de placer temporal en realidad se encuentran definidos/motivados por la experiencia de insatisfacción/inestabilidad/separación que permito y acepto dentro de mi mente, por lo cual puedo darme cuenta que la felicidad en realidad no puede ser en lo absoluto la búsqueda de placer, sino todo lo contrario.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido darme cuenta que la felicidad no puede obtenerse ni alcanzarse, ya que la búsqueda por la felicidad en realidad inicia con la creencia de que no me vasto a mí mismo o que no soy suficiente

Me perdono a mi mismo por no haberme aceptado y permitido darme cuenta que la felicidad en realidad no existe, así como la libertad no existe, deben de ser creadas dentro de uno mismo como una decisión de aquello que voy a hacer por mi mismo en ésta vida y qué es lo que haré de ésta vida tanto para mí como para los demás

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido definir la felicidad como una experiencia, sin darme cuenta que en realidad la felicidad no es algo que “se siente”, sino algo que se vive no como una experiencia, sino como una certeza/entendimiento de quien soy en cada momento de cada respiro, sin definirme por algo o alguien, sin ya buscarme en algo o alguien

Me perdono a mi mismo por no haberme aceptado y permitido darme cuenta que la felicidad no se trata de alcanzar un momento de placer temporal aún motivado por el interés personal, sino por el contrario, consiste en detener la búsqueda y entender que soy el principio que determina las consecuencias que obtendré para mi mismo y para los demás, en éste sentido, la felicidad consiste de todas las acciones conscientes que realizo y determino por mi mismo para crear la vida que quiero para mi en relación conmigo mismo y en mi interacción con los demás

Posibles redefiniciones (fase creativa sobre la palabra):

Felicidad: Plena estabilidad donde una personas se vuelve consciente de sí misma como un cuerpo individual así como de su relación e interacción con otros, donde detiene su búsqueda por experiencias para alcanzar su interés personal aun tratando de definir quién o qué es, puesto que se comprende a sí misma como esa plena y perpetua estabilidad.

Felicidad: Consecuencia de las acciones conscientes que un individuo decide realizar y llevar a cabo a lo largo de su vida para beneficiarse no solo a sí mismo sino de igual forma a los demás.

Felicidad: Ejercer plena consciencia y responsabilidad por las propias acciones y de las consecuencias que estas crean, encaminando pues éstas para crear y definir (definir como acción de establecer, estructurar,  la vida que uno quiere para sí mismo en su relación consigo mismo y con los demás.

Redefinición de la palabra:

Felicidad: Encaminar las propias acciones de forma consciente en la relación con uno mismo y con los demás, para realizar con éstas un beneficio que uno quiere para sí mismo y los demás.