viernes, 17 de abril de 2015

MI Jornada hacia la Vida, Día 734, El regalo de aprender a escuchar

Al estar en este viaje, en ésta comunidad, uno de los ejercicios que haciamos por las mañanas y por las noches, era escuchar a otras personas compartir sus experiencias particulares del día a día, cosas que les molestaban, cosas que estaban enfrentando en sus vidas, y la gran parte de las veces las personas lloraban al momento de abrirse de forma vulnerable frente a otros.

Y me resulto increible que en un principio yo no podría compartir mis experiencias con otras personas, en verdad me costaba mucho trabajo y de hecho empezaría compartiendo algunas cosas desde una pose intelectual en lugar de simplemente darme la oportunidad de abrirme de forma vulnerable e intima con las personas. Ese proceso fue en verdad un increible regalo, porque a medida que cada uno nos poniamos comodos en nuestra expresión compartiriamos cosas cada vez más intimas e incluso la gente se daría la oportunidad de hablar desde si mismos..., puede sonar como a cualquier cosa ero en verdad que no lo es, ponerte allí sin palabras arreboladas que presuman alguna suerte de intelecto, sin títulos ni profesiones que te hagan más que el ser humano que eres y hablar directamente tus problemas personales con otras personas... es en verdad algo desafiante.

Es decir, ciertamente estaba sorprendido de encontrar a tantas personas con un sin numero de títulos y profesiones, desde doctores hasta antropologos, psicoanalistas y Agronomos..., cada uno con una gran cantidad de experiencias personales por compartir que, es decir, a veces realmente puede resultar dificil concebir a éstas personas (sobretodo cuando llevan una bata blanca por ejemplo) como seres humanos vulnerables que son de igual forma afectados por las cotidianeidades de la más absoluta simpleza.

Incluso, en un punto se me antojo pensar que en realidad la forma más eficiente de deshumanizar a una persona es precisamente dándole un título, porque de pronto ese ser humano ya no es solo un ser humano, es ahora "alguien" que ha "alcanzado la imagen" que se supone que debemos ser y sin embargo, pese a sus grandes espeialidades, aquí estabamos todos, compartiendonos de forma intima y vulnerable, siendoexpuestos en nuestra humanidad...

Y de las cosas que más me sorprendieron al estar allí, fue ver la fuerza de las mujeres y es en verdad algo que sigue sorprendiendome cada día, en donde las experiencias que algunas de ellas compartirían irían desde la violencia domestica y matrimonios insatisfactorios, hasta situaciones relacionadas con abusos sexuales, por un momento me di la oportunidad de ponerme en sus zapatos a medida que las escuchaba, y al hacerlo, empezaba a entender lo que estaban sintiendo, como estaban experimentandose en ese momento según se abrían de forma incondicional con otros.

Es decir, ciertamente no podía "experimentar exactamente lo que estaban sintiendo", pero al escuchar a las personas, y escuchar la simpleza de sus palabras, acompañadas algunas veces por ese llanto, podría en verdad, ver esa "humanidad" que a todos nos caracteriza; por un momento mis juicios hacia las personas no eran más que opiniones de la más absurda e irrelevante naturaleza que pude simplemente desplazar y dejar ir, y cuando haría ésto, los dolores de cabeza se irían, mi mente importaría poco y toda mi atención estaría en el entorno, en las personas, estaría en escuchar en lugar de encerrarme en esa cajita de la cabeza a escuchar mis propias vanales y absurdas opiniones acerca de otros.


Aprender a escuchar, fue todo un reto, hacer a un lado mis juicios en los cuales algunas veces pensaba cosas como: "son debiles por no saber enfrentar ésto y aquello", porque en esos juicios es como si no tuviera que "ser parte de las otras personas" porque yo me encuentro en otro punto más elevado que los demás, o soy más inteligente o soy bla bla bla; no obstante, llegó un momento en el cual empecé a entender que esos juicios no reflejan ni me dicen: "quienes son esas personas, ni aquello por lo que han pasado que los ha llevado a ser quienes son", esos juicios y pensamientos acerca de otras personas, solo me reflejan quien soy yo y cómo soy y me acepto y permito ser dentro de mi mismo.

Aprender a escuchar y colocarte en el lugar de otros a medida que hablan sus palabras, me ayudo a salirme de mi individualidad un momento y a ver y entende de forma física, que somos todos un reflejo el uno del otro.

Si me lo permiten, éste es un poema de Mario Benedetti que quisiera compartir con ustedes:

Mario Benedetti - Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.