martes, 7 de abril de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 728, Un nuevo comienzo


Primero que nada me disculpo por haber suspendido mis escritos en la última semana/semana y media, sin embargo no lo habría hecho de no haber sido realmente necesario. Había prometido continuar con la perspectiva sobre "El valor simbólico de la guerra" y lo haré, sin embargo, primero quería compartir algunas cuestiones que he estado revisando dentro de mi propio proceso en éste tiempo que me he dado a mi mismo para poder poner las cosas en perspectiva.

No sé como resumir todo lo que he aprendido en éstos días, y vaya que he tenido tiempo para reflexionar, sin embargo, ésto es más o menos lo que he visto y decidido que estaré realizando de hoy en adelante dentro de y como mi proceso:

En los primeros días, no paraba de escribir, de hecho me parece que estuve escribiendo tanto como al inicio de mi proceso, sin embargo, tras haber conocido a unas cuantas personas muy significativas, entre ellos uno que me dijo directamente: "No estás para hablar, estás para hacer, haz mucho y en 10 años hablamos", que empecé a callar mi mente aunque fuera por un momento para ver y colocar las cosas en perspectiva, en términos de entender que más que "buscar una respuesta" en palabras y conocimientos, en realidad tal respuesta se encuentra "haciendo y viviendo las soluciones".

Ironicamente, la forma en que en realidad aprenden los niños es "haciendo/jugando" más que con cualquier historia, o conocimiento, ¿no somos acaso todos niños de ésta existencia? porque el problema es que, en el momento que "sabes" (o dices que sabes como yo lo estaba haciendo) en realidad, lo único que haces es cerrar caminos y posibilidades para poder encontrar realmente esas respuestas y es decir, encontrarlas porque de hecho ya las estas viviendo.

Así que, dejé a un lado mi libreta, dejé de tratar de encontrar "respuestas", (que en realidad comprendí solo eran aparentes razones y explicaciones a mis temores para hacerme sentir "seguro y estable" por un momento antes de que la duda me desestabilizara de nuevo) y empecé a simplemente enfocarme en mi respiración, y en volverme consciente del entorno; empecé a hacer algunas cosas y a trabajar ayudando a otros, lo cual simplemente no puedo describir lo satifactorio que es, es decir, el trabajar por un beneficio en común.

El sitio al que fui fue una suerte de comunidad, donde cada uno realizaba una labor comunitaria, es decir, a cada uno se le asignaron diversas responsabilidades y particularmente opté por hacerme cargo de cortar y acarrear leña, otros se dedicaban a preparar la comida, otros a limpiar baños, otros a cuidar a los niños (lo cual también me tocó hacerlo por eso de los últimos días) y es decir, eso es lo que realmente nos hace felices como humanos, "la comunidad, el grupo, la familia", el trabajar incondicionalmente y dar incondicionalmente para servir a otros.

De hecho entre las muchas personas que conocí, una de las personas que se encontraban allí, nos habló precisamente de ésto: "hicieron estudios para descubrir qué es lo que realmente nos hace felices como seres humanos y la respuesta que por excelencia supero al resto fue - la familia, al mexicano le encanta el football no porque el deporte sea "lo significativo" sino que le encanta la convivencia, le encanta estar en un grupo y SENTIRSE PARTE DE ALGO". (Y claro uno ya puede empezar a ahondar en "cómo podemos entonces redefinir la convivencia o canalizarla hacia el trabajo colectivo por el bienestar común y hacer lo que es mejor para todos, pero ya llegaremos a eso)

Otro de los puntos que compartio la misma persona que nos daba esta platica, fue que una de las actividades que realizan algunos pueblos es que, cada año, a los que mejor les haya ido, tienen la obligación de llevar toda su cosecha (como pueda hacerlo) y repartirla con el resto de los pueblos, porque el próximo año, en aquel lugar donde primero hubo abundancia, ahora hay sequia, pero ésta persona estará bien, porque el resto de las comunidades le ayudaran a subsistir con lo que ellos hayan obtenido, de modo que uno jamás es dejado solo.

De hecho, una de las cosas que me di la oportunidad de hacer al estar lejos un tiempo fue jugar football con unos niños, lo cual es algo que no había hecho desde hace más de 10 años o tal vez más, y puedo decir que realmente lo disfrute, e insisto, no tuvo que ver con "el juego en sí" sino con la convivencia.

De igual forma conocí a otra persona quien me enseñó que simplemente uno necesitaba "vivir" y "ser uno mismo", sin buscar agradarle a otros o ser "interesante para otros", sino que simplemente necesitaba hacer aquello que disfruto hacer y dejar que las cosas fluyan; uno rara vez encuentra respuestas en un libro, en realidad se encuentran cuando uno conoce a otras personas, porque uno tiene más oportunidades de expresarse incondicionalmente y conociendo a otros (y viendo en ellos el reflejo de uno mismo) puede de hecho conocerse a uno mismo.

Continuo en el próximo post