viernes, 16 de enero de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 671, Breves reflexiones sobre la muerte

Esto fue algo que surgió recientemente con la muerte de un familiar que me gustaría compartir.

Mi madre me aviso que recientemente falleció un tío cercano al cual ella iba a visitar apenas hace un par de días, pero por una u otra circunstancia no pudieron hacerlo, y el día de ayer, cuando finalmente iban a hacerlo, les llamaron para avisarles que mi tío había fallecido por una caída que tuvo afuera de su casa.

Ahora, mi tío era una persona ya de edad avanzada, y es decir, ya saben lo que ocurre con gran parte de esas personas ante el más diminuto golpe u accidente; recuerdo por ejemplo una ocasión donde mi abuela se rompió la cadera apenas por un mal paso que la hizo resbalar y golpearse contra el suelo. Una situación similar ocurrió con mi tío, donde había olvidado las llaves de su casa, y en un intento por cruzar una pequeña barda de su casa, se subió a un banco y resbalo golpeándose la cabeza.

Ahora, particularmente la situación me resultó un tanto irónica, no solo por el hecho de que mi madre y su hermano tenían planeado ir a visitarlo un día en el cual les fue imposible hacerlo por causas de fuerza mayor y apenas al siguiente día que lo harían, ésto pasa y mi tío fallece. Es el hecho de que, al observar a mi propio temor a la muerte, lo interesante fue el ver como en la imaginación ésta puede proyectarse en las formas más dramáticas y hasta exageradas, mientras que en realidad ésta puede darse en cualquier momento, en las situaciones más comunes e inesperadas, y a veces hasta absurdas.

Actualmente desde luego, hay una gran cantidad de personas, cientos de miles de personas de hecho muriendo en condiciones de hambruna, guerras, asesinatos, masacres, etc., y es decir, si bien las condiciones de éstas muertes son situaciones a las cuales debemos prestar atención en términos de encontrar soluciones para prevenir dichas muertes, entendiendo como éstas toman lugar debido a los abusos realizados de éste Capitalismo depredador, la muerte es al final solo la muerte.

Y cuando digo ésto: "la muerte es solo la muerte", no pretendo "aminorar las condiciones o situación de tales muertes en forma alguna", sino que me refiero a que, por algún tiempo, estuve practicando el punto de levantarme cada mañana y decirme a mi mismo que "la muerte puede ocurrir en cualquier momento, no está garantizado nada, ni puede asegurarse nada con relación al futuro, es decir, éste puede realmente ser mi último día", a lo cual pude notar un gran cambio en mis actividades, en términos de hacer todo con más mesura y sin prisas, donde cada comida podía ser la última, y donde podría notar como me encontraba más atento del entorno en el cual me encontraba, y aclaro, ésto no como una forma de "temor o paranoia, donde trataba de alejarme de eventos peligrosos o de evitar la muerte" No, sino que mis acciones procedían más desde éste punto de partida de aceptar la muerte, hacer las paces con la muerte por así decirlo.

En realidad creo que la forma en la cual evadimos la muerte es de hecho viviendo vidas apresuradas, buscando nuestras dosis de energía diarias en experiencias efímeras para evadir la realidad en la cual existimos, y es curioso porque, cuando te detienes a ver lo mucho que la gente resiste a hablar sobre la hambruna, la pobreza, las guerras, etc., o si lo hacen, el tema es velozmente generalizado, evaluado y posteriormente desechado para volver a "a vida cotidiana", lo cual me hace pensar que en realidad, lo que se pretende evadir es la visión de "nosotros en tales posiciones" es decir, preguntarnos "quien sería yo en esos momentos", porque lo que en realidad se evade es la propia muerte.

Continuaré en otro momento