lunes, 10 de noviembre de 2014

Mi Jornada hacia la Vida, Día 605, Dar mi vida por otros

La primera vez que tuve el pensamiento de Dar mi vida por otra persona fue en la secundaria, donde consideraba éste pensamiento como una acción noble, una acción con la cual podía honrarme a mi mismo por un momento dando mi vida por alguien más, y a lo largo de mi vida se presentó en diversas ocasiones en diferentes contextos, casi se podría decir que la idea ha ido "cambiando y madurando" conforme la he pensado en cada etapa de mi vida.

Y digo ésto porque esencialmente las razones por las cuales considere "entregar mi vida para salvar otra", han ido cambiando conforme han cambiado mis principios y mis ideales..., y es interesante porque al detenerme a considerarlo un momento, si hubiese realizado dicha acción en una etapa muy temprana de mi vida..., creo que ahora estaría arrepentido, es decir, no, realmente estaría muy arrepentido ¿sabes?, porque al final estaba dando mi vida no para salvar otra persona, sino que estaba muriendo por mi interes personal..., es decir para auto engrandecerme por ésta idea, para vanagloriarme en el ideal de un honor que es...es decir, ciertamente no vale la pena...

Y ahora inclusive me resulta absurdo ¿sabes? Porque al final, jamás he estado dispuesto a verdaderamente hacer un compromiso conmigo mismo en lo absoluto, ya ni se diga por un cambio que de hecho beneficie a otras personas, y es decir, ¿no sería comprender acaso como nuestras vidas y nuestras acciones pueden beneficiar a otros, donde el sacrificio empieza por vivir principios por los cuales estemos dispuestos a vivir y a sacrificar nuestros intereses personales, es decir, la muerte de nuestro ego, de nuestro interes personal, daría la vida a algo que...podría no solo beneficiar a una persona, sino a muchas..., la actual condición del sistema capitalista, del actual sistema mundial persiste más que por la corrupción o por un grupo de personas controlando nuestros movimientos a través del temor por la supervivencia, por nuestra indiferencia y división mutua, existe porque no somos capaces de renunciar a lo que deseamos y consumimos por un cambio.

Analizar y enfrentar la razón misma por la cual compramos, consumimos e invertimos en la búsqueda del placer efímero y la satisfacción pasajera, es un verdadero acto de valor, de integridad y respeto por uno mismo, y en ello, aún cuando el sacrificio parece fútil, al final, te das cuenta de que la propia vida jamás pudo tener más sentido...no porque obtengas una experiencia que te haga sentir bien al respecto, o te haga sentir satisfacción emocional por así decirlo, sino porque por primera vez, descubres que haces una decisión real, una decisión donde sacrificas ese momento de placer por un momento de trabajo, lo cual resulta y se convierte en disciplina...es decir, al final, descubres que por un momento, te hiciste a ti mismo más grande que aquellos deseos que deliberadamente justificamos como "instintos" dentro de la sublime experiencia de los sentimientos y las emociones (que al final resultan ser más nocivas que el peor de los venenos...) y en ello descubres que por un momento le diste más sentido a tu vida en esa decisión, que cualquier otra elección inspirada por el impulso energético de esas experiencias emocionales y sentimentales para sentir un efimero momento de placer...

Creo que la razón principal por la cual he escuchado a tanta gente decir que la vida es como un momento efímero, un tránsito pasajero, un sueño fugaz que reverbera de una cuenta limitada de momentos "aparentemente satisfactorios", es precisamente porque, la vida carece de sentido, refiriéndome al hecho de que, no damos un sentido a ésta, un propósito a ésta...


Continuo en el próximo post