miércoles, 5 de noviembre de 2014

Mi Jornada hacia la Vida, Día 602, Más allá del Espejo y la mirada sublime pt 2





Esta es la continuación de una historia que se inicio el día de ayer, así que si no has leído los posts anteriores, por favor primero lee esos antes de continuar con éste:

Aquí los links:

http://gabrielacevesprocess.blogspot.com/2014/10/mi-jornada-hacia-la-vida-dia-574-el.html

http://gabrielacevesprocess.blogspot.com/2014/11/mi-jornada-hacia-la-vida-dia-601-mas.html

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En ese momento, el hombre frente a Maydôs desenvolvió de su túnica, un objeto que parecía 
ser un espejo. 

Este espejo tenía una cualidad interesante, era un espejo dentro de un espejo, así que en realidad, éste formaba una imagen que se refractaba copiosamente una y otra vez, dentro de sí mismo, tal y como lo hacen cuando se colocan un espejo frente al otro y uno se coloca en medio de ambos.

En ésta ocasión, no hubo luz, solo oscuridad, de hecho el entorno en su totalidad cambió radicalmente a profundas y densas tinieblas, y entonces…fue en ese momento que Maydôs tomo el espejo y lo llevó hacia su rostro, acto seguido, Maydôs quedó estupefacto ante la imagen que se le revelaba en ese momento, la cual para su infortunio resultó ser la macabra y aterradora imagen de una criatura espeluznante, un demonio…



Ahora, solo quedaba ante los ojos de Maydôs la imagen de aquella bestia, y entonces exclamó horrorizado:  “¿Qué es ésta monstruosidad?”

-Eres tú Maydôs.

-¡No es verdad!, ¡¿Qué me has hecho?!

-Nada que no te hubieses hecho a ti mismo, lo único que hice fue darte los medios para enfrentar aquello que no tuviste el valor de ver por ti mismo. Hace tan solo unos momentos habrías jurado que esa luz que viste al inicio de tu viaje en el espejo era la totalidad de ti, pero en realidad no estabas enfrentando la totalidad de la imagen que estabas viendo.

-¿Por qué has traído ésta monstruosidad...algo tan feo?

-Los espejo son a menudo feos…y honestos…; lo siento, pero aquello que ves como una maldición no es otra cosa más que la esencia de la verdad…

En ese momento, una lágrima broto desde los parpados de Maydôs, quien no pudo resistir más y rompió en llanto; él jamás había conocido lágrimas como éstas, porque estas eran verdaderamente sinceras, reales, suyas como jamás las había conocido, porque entonces entendió en ese mismo momento que toda su vida se estuvo buscando a sí mismo, en cada persona que había conocido, en cada pareja con la cual había pernoctado y en todo deseo que alguna vez había deseado. 

Se había encontrado a sí mismo, aunque lo que había encontrado…no resultó ser en lo absoluto lo que esperaba, porque ahora entendía que el era el origen mismo del mal en su propio mundo, todo lo que alguna vez había negado de si mismo había vuelto esa noche, en una sola imagen; podía recordar aquellas discusiones con su madre, con su hermana, a la mujer que dejó atrás en su obsesión por la fama y la fortuna. Ahora comprendía que no solo era la realidad para Maydôs, sino la auténtica y absoluta realidad que de hecho afectaba a todos sus seres amados, y se preguntaba: “¿Por qué emprendí éste viaje? ¿No estaba acaso mejor ignorando ésta realidad? ¿No era acaso feliz con mi esposa y mi familia? ¿Por qué había deseado conocer la verdadera realidad? ¿Por qué creí en ésta mentira? ¿Fue para ocultar ésta verdad de mí mismo?

Y a medida que se realizaba éstas preguntas, empezaba a entender… le pareció extraño sentir tanta seguridad con cada paso que daba dentro del sendero hacia el espejo; por alguna razón, sentía que conocía ésta verdad, y empezaba a darse cuenta de que sus pasos, la certeza de éstos, reflejaban la realidad que él ya conocía ya desde hace mucho tiempo; dentro de cada discusión que tenía con su esposa, dentro de cada arrebato y desconsideración con su familia, con su madre, con su padre, con su hermana…, recordó también aquellas discusiones y peleas de su infancia, y empezó a darse cuenta, de que éste viaje, no había sido para descubrir y entender, sino para reconocer y aceptar…, pudo ver su propio egoísmo, y empezó a reconocer al causante de todos aquellos conflictos…, no eran su madre, su padre, su hermana o su esposa, sino el mismo.

Entonces el sabio le dijo, “Vuelve a ver en el espejo”

Maydôs, casi oponiendo una resistencia física a ello exclamó: “¡¿Qué más quieres de mí?! Por favor…no me obligues a ver de nuevo a esa bestia”

Entiende que la bestia que combates no está en el espejo, sino que existe en ti mismo, como la esencia de tu naturaleza… has vivido en las sombras toda tu vida Maydôs, aferrado a la ilusión y comodidad de la luz, sin embargo…hasta el hombre que ha vivido en las sombras toda su vida puede llegar a florecer

-¿Qué puedo hacer? Ya no me queda nada de lo que creía real…

La pregunta no está en si la imagen del espejo es o no real, sino en si esa imagen puede o no ser cambiada…en si tu eres o no real, la creación es un arte y el arte debería ser la creación de nosotros mismos, nuestra expresión de un momento

Maydôs vio una vez más al espejo, y pudo ver como el ardor de sus lágrimas quemaban la imagen de aquel demonio formando cuarteaduras que poco a poco desintegraban aquella imagen.

De su cara realmente empezaron a desprenderse esos fragmentos a pedazos, y poco a poco, Maydôs empezó a reconocer la nueva imagen que ahora se presentaba ante él, su verdadero yo, y finalmente entendió, quien era él, no se había convertido en alguien mejor, ni alguien peor, él simplemente era, y entendió que nunca necesito otra cosa.

Cuando giró para agradecer a aquel hombre, se dio cuenta de que ya no estaba, en realidad, se sentía integro, estaba completo, porque se tenía a sí mismo…