sábado, 13 de septiembre de 2014

Mi Jornada hacia la Vida, Día 553, Si no eres el mal, no eres el bien

 
 
 El día de hoy, estaba observando a éste punto: ¿Qué es la maldad? ¿Qué causa la maldad en el ser humano? ¿Por qué el libre albedrío es usado para realizar la maldad en lugar de para hacer lo que es mejor para todos?


Hay un patrón que encuentro particularmente significativo a lo largo de mi vida y que ya he discutido aquí una vasta cantidad de ocasiones; este es el deseo de ser reconocido y aceptado.

A lo largo de mi vida, he notado que antes de iniciar una conversación con alguien, o en presencia de cualquier ser humano en mi entorno, mis comportamientos y mis palabras cambiarían, y me llevaría a mi mismo a hacer cosas que en realidad podía ver dentro de mi que "eran una mentira", una mentira en términos de que, veía éstas palabras y comportamientos dentro de mi como simplemente actos "deshonestos" en los cuales me estaba escondiendo a mi mismo, en el temor de no ser "aceptado o apreciado" si no mostraba éstos comportamientos, y es decir más adelante, por ejemplo en mi relación con las niñas donde inicialmente podría jugar con ellas como con cualquier otro niño, pero conforme fuí creciendo, empecé a tener éste temor de que me vieran como "un marica" si estaba con las niñas o jugaba con las niñas, y es interesante porque, en realidad veía exactamente el mismo principio operando.

¿Por qué comprometí mi expresión con tal de ser aceptado? ¿Por qué esconder aquello que consideraba "autentico" para mostrar ésta falsa presentación de mi mismo a los demás?

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado avergonzarme de mi expresión, creyendo que tenía que mostrarme frente a los demás de una forma que fuera "aceptable" para que en ello no vieran ésta parte de la cual empecé a sentirme avergonzado, ésta parte siendo, las cosas que en realidad me parecían auténticas en cuanto a "las cosas que verdaderamente gozaba", y es decir, es por ello que me doy cuenta que, me aislaría de las personas, porque solo en secreto me permitía a mi mismo ser yo, y no me gustaba estar alrededor de otras personas mucho tiempo, porque las cosas que solía hacer, eran como, cosas que ciertamente solo podían hacerse solo, es decir, una de las cosas que hacía era sentarme a hablar con los insectos que encontraba y a observarlos, y tratar de comunicarme con ellos.

A medida que escribo ésto, recuerdo en diversas ocasiones como mis compañeros y algunas personas en mi familia, dirían que eso les parecia asqueroso, o incluso pisarían a los insectos con los que hablaba, y eso me molestaría mucho y lloraría por eso; ellos se reirían de eso y recuerdo que, a partir de la acumulación de esos momentos, empezaría a alejarme de los animales, y ya no les hablaría, dejaría de hacer las cosas que en realidad disfrutaba hacer para empezar a "integrarme" con mis compañeros.