domingo, 20 de enero de 2019

Mi jornada hacia la Vida, Día 1137, Dominar o Dominado?




Llevo un rato sin escribir precisamente porque pienso demasiado en que tengo que escribir para alguien o que tiene que ser o escribirse de cierta forma, y una vez que logro nuevamente escribir del diario, tan solo es necesario que se me pase un día para que nuevamente se genere la resistencia y comience poco a poco a dejar de escribir hasta que no vuelvo a escribir en lo absoluto.

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido a mi mismo creer que tengo que escribir para alguien, sin de hecho darme cuenta que este proceso es primero y principalmente para mí mismo, lo camino por mí mismo invariablemente de quien pueda o no estar de acuerdo con ello, porque al final ha sido con y a través de mi proceso que he logrado enfocarme y darme dirección a mí mismo en cada momento desde que llegué a entrar en contacto con las herramientas de Desteni

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que no puedo volver a generar la misma disciplina y constancia que en el momento que comencé a caminar mi proceso, sin de hecho darme cuenta que, la diferencia entre la forma en que me he ido levantando tras cada ocasión en la que he sucumbido ante las distracciones de la mente, pensamientos, sentimientos y emociones, se debe a que en realidad llevo más tiempo participando dentro de esta que generando y creando disciplina y dedicación en mi vida, por lo cual en realidad, después de cada caída, aprendo a levantarme de una manera distinta, porque en ello se refleja lo mucho que la vida me lleva a través de situaciones cada vez mas complicadas para poder aprender a levantarme y dominarme a mí mismo por completo, como dice la frase:"Aguas tranquilas no hacen buenos marineros"

Mientras escucho esta entrevista de SOUL, recuerdo no pocos momentos del año que acaba de terminar, desde el momento en el que fui a León Guanajuato para poder participar en un proyecto de renovación de imagen para una Universidad, y mi trabajo fue rechazado una y otra vez por la directora, pese a que tenía el convencimiento de que lo que estaba entregando era bueno, llegué a desvelarme todos los días durmiendo al mínimo con tal de realizar una serie de propuestas y diseños que al final resultaban todos rechazados; después de allí comenzó el recelo y el resentimiento con y hacia los diseñadores que trabajaban de planta para la Universidad y comparaba mis habilidades con las suyas, reclamando dentro de mí que lo que yo hacia era mejor que lo que hacían ellos, pero al final, con una mirada más honesta conmigo mismo, mis habilidades en realidad eran insuficientes para poder cubrir las necesidades de aquella Universidad y ese fue el verdadero motivo de mi despido al final no hay diseño correcto o incorrecto, solo bueno o malo.

Tras esa experiencia, que en realidad no he caminado en la aplicación de perdón a uno mismo (y aprovecharé para hacerlo dentro de esta misma publicación), pude notar que dentro de mí sentía un gran enojo, una gran rabia porque en realidad lo que no podía aceptar era reconocer en honestidad conmigo mismo que no tenía realmente las habilidades de las cuales me jactaba y en mi enojo lo que ciertamente trataba de apartar de mi propia vista, era el hecho de que sentía y notaba la carencia de habilidades y dominio que existen en mí y que de hecho permanecerán así hasta que yo mismo me de a mí mismo ese movimiento y enfoque para lograr aprender nuevas habilidades y lograr así mejores cosas

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que sabía y tenía todo para poder hacer y realizar lo que sea que me pidieran, puesto que confiaba en mis habilidades y conocimientos para poder satisfacer a los que entonces eran mis clientes, pero dentro de esta idea comencé a generar también una experiencia de arrogancia, de la cual me aferré para sentir que "podía confiar en mí mismo", sin de hecho darme cuenta y reconocer mis propias limitaciones y reconocer lo mucho que ciertamente me falta por aprender para poder llegar a dominarme a mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo confiar en los conocimientos y la información que recibí en la universidad en lugar de darme cuenta y reconocer que una calificación, un diploma o reconocimiento no forman a un buen diseñador, ni me dan los conocimientos necesarios para poder hacerle frente a un sistema que cambia a una velocidad vertiginosa y que demanda que me encuentre en una constante y perpetua actualización y ajuste de mí mismo para poder lograr lo que sea que me soliciten. De hecho en este momento de mi vida siento que no tengo siquiera las habilidades suficientes para poder desempeñar o ejecutar un trabajo práctico y que simplemente mis conocimientos son insuficientes

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que el éxito y el fracaso existen, sin de hecho darme cuenta de la subjetividad de ambos y de la limitación que ambos conceptos de hecho implican y representan en mi vida, ya que no hay en realidad más que consecuencias dentro de la vida y de la existencia, consecuencias que yo mismo me encuentro creando y en las cuales me encuentro participando a cada momento de cada respiro, pues soy creador tanto de mi propio éxito como de mi propio fracaso, y esto depende y se define dentro de mi punto de partida, participación y relación hacia aquello a lo que me acerco dentro de mi mundo y realidad.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que no tengo habilidades, talento o potencial, sin de hecho darme cuenta que la realidad es que no me defino tampoco de acuerdo a estas, pues son cosas que aprendí, tanto como muchas otras cosas que aprendí y después olvidé a lo largo de mi existencia, y que la clase de trabajos que llegue a hacer no definen o delimitan mi potencial o habilidades para poder seguir creando y aprendiendo, pues mismo si las cosas que aprendí en la universidad las aprendí de manera errónea, eso no significa que no pueda volver a aprenderlas o mejorar en lo que hago tanto dentro como fuera de mí mismo

Mientras escribo esto, también recuerdo como solía hablar en voz alta para criticar deliberadamente a los demás, así como mi actitud con aires de superioridad, porque llegue creyendo que “sabía lo que tenía que hacer y que saldría bien solo porque yo lo hacía”; desde que era pequeño mi familia y las personas cercanas solían señalar continuamente mi actitud y lo mucho que otras personas llegarían a notar esas cosas y que entonces me alejarían o me apartarían por ellos sin de hecho avisarme

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo criticar y compararme deliberadamente con los demás para poder sentirme precisamente allí,en el punto donde creo tener el control desde mi "inteligencia, conocimiento, ideas y percepciones creadas en mi mente acerca de mí mismo" que se expresa precisamente como el resultado y consecuencia que es la personalidad de arrogancia que he creado y generado en mi vida; ahora, ante todo lo que he aprendido a lo largo de este año, me doy cuenta que el resultado únicamente depende de mí mismo, en y sobre el hecho de que pueda o no reconocer en honestidad conmigo mismo los regalos que de hecho existen en lo que he percibido como una derrota, pues la derrota fue en realidad de mi propio ego que ahora se abre ante un nuevo mundo de posibilidades, porque en realidad en esta ocasión, a pesar de esa "derrota" que sentí dentro de mi propio proceso, hubo algo que cambió a diferencia de todas las otras veces en las que me he caído... y es que me levanté de una forma diferente = en lugar de tirarme a la depresión, como lo habría hecho en otras ocasiones me lancé a la nueva aventura, entre al curso de tatuajes, me fui a vivir a otro estado para comenzar un negocio propio, lo cual no fue un fracaso a pesar de la escasez de clientes que tuve y por lo cual no pude permanecer viviendo allá, fue simplemente "falta de experiencia", pues hice todo al revés, la respuesta era que simplemente debía de encontrar la manera de alimentar el negocio al tiempo que cubría mis propias necesidades, porque al comenzar un negocio, este es un bebé que no puede rendirte ni darte frutos de inmediato, ningún negocio puede hacer eso en un corto periodo de tiempo (con algunas escasas excepciones), primero se debe tener una fuente de ingresos que cubra las necesidades fundamentales y un pequeño "excedente" para poder alimentar el negocio, y ese negocio será un bebé que primero uno deberá de darle y alimentarle con todo lo que uno pueda darle y así mantenerlo por al menos los primeros 2 años, hasta que comience a tener presencia y existencia ante las personas de la localidad. Si, hice todo al revés, porque en realidad me aventé a hacer esto sin pensarlo dos veces o preguntarle a nadie cómo tenía que hacer esa locura que se me acababa de presentar, por seguir esa visión que se me acababa de manifestar como una oportunidad para lanzarme a hacer cosas nuevas, ahora he aprendido de esta experiencia y ahora sé qué es lo necesario para caminar a través de las mismas.

Casi no escribí durante los últimos meses, sólo un poco en uno de mis diarios personales y es irónico que, pese al hecho de que veo y reconozco las herramientas que me ayudaron a despegar, es decir: escribirme a diario aplicando perdón a uno mismo, vivir en honestidad con uno mismo, viviendo el sentido común y aplicándolo, realizando el respiro de vida, dejé de hacer todo eso y lo dejé de lado por una experiencia energética sobre la cual me definí, la búsqueda por mi propia vanagloria bajo la idea de que "lo que yo soy no puede perderse", pero ¿qué pasa si uno se define dentro de una experiencia energética sentimental o emocional, o dentro de una personalidad fluctuante? Es un estado inpermanente que no es cercano en lo absoluto al reconocimiento de uno mismo.Es irónico como en realidad siempre experimento un temor tan grande del rechazo de las personas, y me definí tanto de acuerdo a este temor que definí como "quien yo soy" que deliberadamente me aislaba de las personas y me he aislado del mundo toda mi vida, pero para esconder la vergüenza que siento de mi propio temor, comencé a jugar a esta idea de “el chico especial, el interesante” que se aislaba, y cuando quería acercarme a las personas notaba que en realidad ni tenían curiosidad por mi, ni tampoco yo quería estar solo, pero aun cuando trataba de acercarme nuevamente el daño por mi parte estaba hecho, nunca me detuve un segundo a considerar lo que yo me estaba haciendo a mi mismo con esas mismas actitudes con las que pretendía escudarme y vanagloriarme a mi mismo en mi idea de lo que supuestamente estaba bien o mal. Si me quede solo y me limite a estar solo fue consecuencia y responsabilidad únicamente mía.

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido a mi mismo creer que la culpa la tenían mis compañeros de la escuela porque fueron ellos los que “no aportaron algo a mi vida más que cosas negativas” sin darme cuenta que en realidad yo simplemente estaba recibiendo lo mismo que yo había ofrecido.

Es curioso que en realidad me sintiera tan desmotivado a escribir cualquier cosa justo el día de Año Nuevo, porque a decir verdad fue un año que simplemente no puedo terminar de agradecer y por el cual anhelo que este año sea tan bueno y se encuentre lleno de tantas cosas como en el año anterior.


miércoles, 16 de enero de 2019

Mi jornada hacia la Vida, Día 1136, Hacer dinero durante la guerra.

Hace un par de semanas que me encuentro de vuelta en la Ciudad de México; no hay mucho que decir al respecto de esta decisión que me ha forzado de vuelta en la ciudad, pero el principal motivo de ello fue la falta de un ingreso económico suficiente para lidiar con el pago de la renta y de mi propia subsistencia en el pueblo donde me encontraba viviendo. Lección aprendida: Si vas a emprender un negocio, asegúrate de tener primero una fuente de ingresos alterna que te permita cubrir tus necesidades y las de ese pequeño proyecto (el cual no dará sus frutos sino hasta pasados los primeros 2 años) hasta el momento en el que puedas vivir y alimentarte de ese proyecto/negocio. 

A mi regreso a la ciudad, he estado inmerso en una encrucijada respecto al destino de mi vida y de mi carrera profesional, pues por una parte la situación demanda hallar cuanto antes un ingreso monetario para solventar los gastos del día a día, y por otra mantener a flote el negocio que se ha comenzado 



Hace unos días, desde que el nuevo gobierno decidió emplear como medida contra el robo de gasolina/el Huachicoleo, cortar el abastecimiento a las gasolineras mediante los ductos para trasladar gasolina a través de pipas, y que comenzaran a formarse infinitas filas para el abastecimiento de combustible. Un amigo me sugirió, en parte para salir del bache económico en el que me he encontrado desde hace aproximadamente 1 mes, que saliera a vender a la calle chilaquiles a la calle para conseguir un poco de dinero.


No tomó mucho tiempo antes de conectar los puntos y notar que en aquellas extensas filas de coches, con personas todas frustradas y hartas de la situación a tener que esperar por horas para poder cargar gasolina, también había un gran mercado que podía ser abordado de forma práctica y directa, pero en lugar de chilaquiles (pensando en las necesidades que acompañan la noche de una jornada laboral), un amigo y yo compramos algunas papas simples a granel, café y un poco de pan para comenzar aquella pequeña empresa.

Fue una verdadera locura preparar todo para venderlo en las filas que se arman en las gasolineras, pero la verdad es que el resultado de las ventas presentó un negocio bastante redituable, el cual no por menos nos hizo recuperar nuestra inversión inicial y ganar un poco más; y aunque definitivamente no es algo a lo que dedicaré mi tiempo en el largo plazo (pues la situación de la gasolina ha comenzado a regularizarse según comentan dentro de las mismas gasolineras), en calidad del instante ha dejado algunos frutos con resultados inmediatos y ciertamente me da gusto poder llevarme unos pesos a la bolsa. Me acaban de decir una frase que me encanto: “Quien no sabe hacer dinero durante la guerra...  no lo logrará”


Sinceramente sentí que de hecho me estaba aprovechando de la misma situación, pero además de que tenía la necesidad de moverme, creo que también fue un aliviane para todas las personas que me han comprado ese cafecito con pan a las 2 am tras dos horas de fila y sin posibilidad de bajarse a la tienda a comprarse un algo por tener que estar pendientes de la fila. Si, tienes razón al decir que me he aprovechado del drama de la ciudad, pero creo que también cositas así pueden hacerlo más ameno, otros han podido encontrar provecho en ese pequeño servicio que me ayuda tanto a mi como a ellos






martes, 8 de enero de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1135, Pensamiento Mágico Pendejo


Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que si uno simplemente pide o mantiene un pensamiento constante sobre las cosas, estas mágicamente llegarán o se manifestarán, en lugar de reconocer en honestidad conmigo mismo lo mucho que llevo alimentando e imaginando aquellos pensamientos en los que me veía dentro de la relación perfecta, o dentro del camino laboral perfecto, y lo mucho que estos pensamientos han cambiado y se han modificado con el tiempo y con cada nuevo momento, punto y experiencia que han surgido dentro de mi experiencia de vida; y dentro de esto puedo ver y darme cuenta de lo mucho que en realidad llego a definir y basar mis decisiones en una experiencia energética positiva o negativa, ya que en realidad incluso en aquellos momentos en los que me veía simplemente deseando y pidiendo por la relación perfecta, esta jamás se manifestaba, ni podría haberse manifestado en la forma que lo imaginaba o creaba a través de esos pensamientos, ya que en realidad no existía una evaluación real, física y práctica de tales experiencias para ver en honestidad conmigo mismo el origen de las mismas y la intención que se alberga o expectativas dentro y detrás de las mismas, ya que en su gran mayoría, se encuentran únicamente basadas y fundamentadas en los términos de mi conveniencia, mi interés personal y mi adicción a la energía, es decir de la experiencia energética positiva que me veo buscando a fin de satisfacer mi adicción al pensamiento y la energía misma, sin de hecho tomar en consideración a aquella expresión de vida manifestada en y como aquel otro ser humano, el cual también camina y lleva a cabo su proceso de manera individual y existencial, para entonces bajo ese principio de consideración llegar a acuerdos de apoyo mutuo e incondicional, que verdaderamente contemple como parte de los acuerdos mutuos el llegar a establecer el principio de hacer lo que es mejor para todos.

Mientras escribo ésto, me doy cuenta de lo mucho que estos pensamientos (pensamiento mágico pendejo) reflejan la naturaleza que en realidad me he permitido y aceptado manifestar y expresar dentro y cómo uno mismo, sin ver cómo dentro y como cada uno de estos pensamientos de igual manera me estoy permitiendo y aceptando a mí mismo alimentar y dar energía a las mismas dependencias  que he generado y definido a lo largo de mi vida; porque en el pensamiento e idea que yo me permito y acepto manifestar y generar dentro de mi pensamiento, en realidad me quito a mí mismo la oportunidad y creación de tal manifestación de manera práctica, real y física dentro de mi propio mundo y realidad

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que yo determino mis propias limitaciones a partir de mis propias creencias e ideas, sobre las cuales justifico y acepto las mismas limitaciones en las que me permito y acepto a mí mismo permanecer, como el margen dentro de mi propia zona de comfort, manteniendo y alimentando así mi adicción a la energía expresada como esos pensamientos, creencias, ideas, sentimientos y emociones en los cuales me llevo a mí mismo y me dejo dirigir, en lugar de tomar responsabilidad por mí mismo y determinar mi propia ruta y punto de partida dentro de cada punto o cada situación que emerge dentro de mi mundo, sabiendo así llevarme por el camino del perfeccionamiento, ya que busco la mejor decisión, obra, palabra y acción en y como la honestidad conmigo mismo contemplando lo que es mejor para mí y para todos como uno e iguales.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que lo correcto es "confiar en los pensamientos" sólo porque aparentemente son algo que estoy "pensando y creando dentro de mí mismo" sin darme cuenta como me estoy programando a mí mismo a través de mi participación en la energía expresada como los deseos, sentimientos y emociones, que al final reducen y limitan la experiencia misma de la vida al nombrar y definir la experiencia en una firma energética que se almacena dentro del cuerpo como la memoria muscular del cuerpo a seguir los mismos impulsos y "vibraciones" energéticas, en lugar de reconocer la expresión de vida de manera intima con y como uno mismo en y a través de lo físico y la fisicalidad de la materia misma 

martes, 25 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la vida, Día 1134, Cuando ser fuerte es la única opción. 3

Cuando llegué a Desteni y comencé a aplicar el perdón a uno mismo, recuerdo que era sumamente frustrante durante los primeros meses realizar infinitas líneas en las libretas o en la computadora aplicando la herramienta del perdón a uno mismo; porque en realidad cuando la mente llega a un lugar nuevo, como que uno trata de actuar sobre la base de las expectativas, o de las ideas preconcebidas acerca de la dirección o intereses que nos pueden hacer llegar a un determinado lugar, o que nos hacen querer estar en un determinado punto aunque sólo sea bajo una presuposición de que dicho proceso nos servirá para X, cuando en realidad dicho proceso servirá para fines completamente diferentes los imaginados

Me llevó mucho tiempo entrar en contacto conmigo mismo y sobretodo llegar a ese punto de intimidad conmigo mismo donde ahora encuentro en la escritura del perdón a uno mismo una de las rutas más liberadoras para mi, porque cuando finalmente dejé de escribir ese perdón mecánico y comencé a verdaderamente exponer la mierda que existía en mi mente, comencé a entrar en contacto con una parte de mí mismo que sinceramente ni siquiera consideraba capaz de llegar a entender o comprender; una cosa se estaba volviendo clara a medida que entraba más y más en la profundidad de mi aplicación de perdón a uno mismo y la visión más grande que estaba obteniendo de mi propio ser en ese momento, y es que, si bien es cierto que no todos hablamos, definimos y entendemos las mismas cosas, lo que si es una ruta viable es precisamente ver y considerar que allí donde he sentido enojo, es posible que la otra persona también lo tenga, y allí donde ha hecho falta amor, también a otra persona le hace falta; eso fue precisamente lo que me dio el coraje suficiente para entrar a las prisiones que he visitado, y aún más para visitar a aquellas personas que en condiciones "normales" lo que se haría sería simplemente seguir el consejo y espejear mi propio "temor" de hacer frente a dichas circunstancia únicamente basándome en mis emociones, ya que incluso si así fuese, a la primera reacción de miedo jamás habría vuelto a una prisión, ya ni siquiera pensar o considerar el visitar a alguno de los hombres que he conocido dentro de las mismas, porque caminando a través de mis propios demonios, por un momento se abrió un poco la ventana para ver un poco más dentro de ellos y en esa conexión, simplemente entender que "todos estamos en este barco juntos"

Creo que uno de los principales problemas con el acto de "perdonar" a las personas sin de hecho entender nuestro punto de participación en un determinado abuso o entender cómo al delegar la responsabilidad a la otra persona por lo que pasa en nuestra vida, al perdonar es como si en efecto uno cortara el vínculo con dicha persona, pero ese punto permanece proyectado dentro de y hacia la responsabilidad de la otra persona, el problema es que como no se trae el punto de responsabilidad dentro de nosotros mismos, se vuelve tanto más difícil el lograr encontrar nuestro poder creador dentro de aquellas circunstancias y condiciones en las que podemos de hecho dirigirnos de manera eficiente y ser un principio rector en el pleno desarrollo de los actos, donde el perdón no es sólo ya un acto que deviene de las consecuencias del mismo, sino un punto de responsabilidad que se puede tomar y asumir, aún cuando no haya acontecido aquel acto o aquel momento que podríamos temer enfrentar.

Perdonar a las personas que nos hieren dentro de nuestro mundo y realidad es en efecto una de las labores más importantes para poder cortar los vínculos que hemos generado hacia las mismas, y no sólo los vínculos negativos, sino que de igual manera aquellos vínculos que hemos definido como positivos, y por una sencilla razón, porque aunque parece mucho más fácil ver las excusas y justificaciones que podemos llegar a darnos a nosotros mismos detrás de los vínculos negativos, es también y aún mucho más impactante cuando logramos darnos cuenta de aquellos vínculos y apegos que llegamos a generar a través de los puntos positivos, por eso no puedo estar sólo "de acuerdo" con esta idea de "buscar mi felicidad en la vida y ser feliz y ya está, soy un ser humano pleno", porque aunque si bien es verdad que dicha plenitud es importante, también lo es de hecho el lograr asumir plena responsabilidad de nosotros en un avance perpetuo en y hacia la expansión de nosotros mismos en el dominio y perfeccionamiento del ser humano.

Continuo en el próximo post

sábado, 22 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la Vida, Día 1133, Cuando ser fuerte es la única opción 2

Continuando con el post anterior y hablando ya de mi propia perspectiva y mi propia experiencia en el ejercicio de la herramienta tan liberadora que es el perdón a uno mismo; quiero empezar diciendo que no tengo interés en iniciar ninguna suerte de contravención a tratar de imponer mi visión del perdón o en este caso la de cualquiera, como si a razón de esto uno pudiera verdaderamente fortalecer o erigir cualquier cosa que no sea a través de lo único que puede y que nos hará crecer como humanidad, la Unión y la Igualdad; un simple comentario al respecto de esta suerte de situaciones, de las cuales yo mismo en no pocas ocasiones he sido de igual manera participe al tratar de impulsar y empujar mi visión como la "correcta o verdadera" y ante lo cual no por menos el único resultado que obtuve fue el de ser no más que la contra-parte que expresaba en un absurdo y vertiginoso debate algún comentario contrario a la ideología de un determinado grupo

Creo que siempre encontraremos en nuestros caminos visiones contrarias a las nuestras, pero para encontrar ecuanimidad aun en la pluralidad de pensamientos disimiles, debemos tener presente hoy y siempre que, aquellos "otros" no tienen forma de ver a través de nuestros ojos, ni nosotros a través de los suyos, puesto que para ello tendrían que vivir nuestras vidas y entonces ver a través de nuestros ojos y sentir a través de nuestro ser, puesto que las ideas no son sólo algo que se piensan, son algo que se vive, se siente y se sueña... de modo que, primero y antes que nada, si hay algo que he aprendido a modo de ensayo y error (pues soy una persona que en realidad padece de un lento aprendizaje) es que si existe algo que verdaderamente puede cruzar aquel abismo existente entre un cuerpo y otro, una vida y otra, dos individualidades confrontadas más allá de su propio ego, es precisamente esto: la comunicación, el diálogo; porque en mis palabras, algo de mí pasa hacia ti y en ello puedes ver a través de mis palabras un poco más de lo que existe en la persona aquí escribiendo, aunque no ya tanto sólo en mis propias palabras, pero más allá de mi pensamiento.

Si has seguido este pequeño espacio por el tiempo suficiente como para estar al tanto de los eventos que me llevaron a mi más reciente visita en la prisión a impartir algunos talleres de dibujo, también sería justo ponerte al tanto de los eventos más recientes que han circundado mi vida en las últimas semanas y que, no obstante, no tenía realmente la certeza o mejor dicho el modo más apropiado de expresar y compartir, pero ahora se abre la puerta y la oportunidad para dar rienda suelta a estas palabras que vienen más o menos así:

Tras salir de la prisión, uno de los tantos internos que conocí en la misma se puso en contacto conmigo de la manera no más inesperada debo admitir, puesto que me hice el compromiso de que daría continuidad a su proceso y progreso a su salida de la misma, al menos en la medida de mis posibilidades. El punto es que recibí una llamada suya, ya que fui yo mismo quien al salir de la prisión me puse en contacto con sus familiares y les hice saber que dicha persona se encontraba bien. Yo sé lo que en este momento se debe estar desprendiendo en las mentes de muchos de los que ahora recorran estas líneas - ¿Cómo se puede ser tan ingenuo como para asumir y adelantar la supuesta "buena fe" de las personas en lugar de predecir la posibilidad de un secuestro, un asalto o cualquier cantidad de peligros que me involucran no sólo a mí, sino a mis seres amados? - Responderé simple y sencillamente que, si verdaderamente me asumes lo suficientemente estúpido como para no adelantar dicha posibilidad, cierra esta pestaña da la vuelta a otra parte, porque incluso lo que hice fue aún más estúpido, a sabiendas y premeditación de dicha posibilidad, como lo que hacen un sin número de creyentes que se ponen de rodillas día tras día a rezarle a no sé que viento para que se lleve sus plegarias y disculpas acabada la misa de 9. Lo que hice fue dar un salto de fe al destino, yo me había comprometido a algo y me había prometido a mí mismo que haría todo por dar poder a mi palabra y hacerla valer si eso me llevaba incluso al límite de mí mismo, hice un compromiso con aquel interno y era lo único que me importaba, que tenía que cumplir con mi palabra.

Al cabo de 3 meses tras mi visita a aquella prisión, finalmente vino el momento de hacer valer mi palabra, para aquel entonces yo imaginaba ya aquella promesa un recuerdo e incluso un olvido en la memoria, pero no, allí estuvo la llamada, y allí estaba él al otro lado del teléfono con una voz que respiraba libertad tras no sé cuantos años de vivir encerrado tras las rejas; pronto corrió a la ventana y me mostró la playa en la que había nacido, y es que claro, era una videollamada, así que tampoco había mucha forma de esconder o mitigar las expresiones, si había duda, miedo y malicia, se notaría y se dejaría ver, pero no mentiré, sentir temor al tomar la llamada y aún más temor cuando, cerca de concluir la misma tras los saludos, los agradecimientos y las felicitaciones, pues vinieron las nuevas promesas y los nuevos compromisos, el primero de ellos la solicitud de un dibujo para la familia cercana; y es decir sin problemas accedí ante ello, a fin de cuentas mi labor dentro de la prisión fue precisamente la de aquellos cursos de dibujo y además sin remuneración económica, pues fue una labor más bien de tinte social que realicé por gusto y si se me permite incluso por pasión; la segunda petición: una futura visita a aquella playa y a la familia, y ésta aunque con más reserva, igual la tomé, temiendo aún no tanto por la persona que conocí en la prisión, sino por la persona que habría vuelto a la vida y las relaciones de su pasado... en fin, un saludo, despedidas y terminó aquella llamada.

Con el transcurso de los meses, semanalmente recibía nuevas invitaciones, nuevas fotografías de la playa que él tomaba con el celular, nuevas historias e incluso alguno que otro consejo respecto a la vida y la adversidad; si hay algo que me sorprende, es la maravilla de la vida para ponernos justamente en las situaciones en las que tendremos que encarar los más bellos y escalofriantes desafíos, pues hace un par de semanas, intentaron asaltarme cerca de mi casa, y no fue una situación ordinaria en la que a uno lo atracan con la pistola, no... en una excursión con una amiga cerca de la montaña, un hombre apareció tras nosotros con un machete, y para fortuna mía, mi acompañante ya había trepado por la soga entre los muros de aquella pendiente oculta en la montaña; sin dar un respiro a la situación, me abalancé sobre la cuerda y pegué la huida; el asaltante se prensó de mi pie y trato de llevarme al suelo, yo me aferré con fuerza a los muros y seguí trepando, antes de advertir un machetazo que afortunadamente alcanzó únicamente la suela de la bota; seguimos trepando a toda velocidad huyendo de aquel hombre quien venía por supuesto encapuchado y quien irónicamente no pudo seguirnos el paso, primero porque el machete en mano le impedía darnos persecución entre los muros y segundo, porque la realidad acerca de la mayoría de los asaltantes, es que sólo desean realizar el robo lo más rápido posible y pegar la huida que quedarse a pelear y enfrentar el riesgo de la prisión por lo que representan apenas unos centavos frente a una condena de a saber cuántos años con los agravantes del delito.

Incluso entre los insultos que nos profería desde el suelo, ya llegando a la cima busqué una roca entre la maleza para al menos hacerle frente a aquel canalla por si pretendía darnos persecución entre los muros, con una buena pedrada en la cabeza tendría suficiente para hacerlo resbalar y bueno, uno puede imaginarse el resto, pasaron los minutos y no lo veíamos subir, pero no sin antes llamar a la policía y ponernos a resguardo en un punto donde, en caso de que subiera, no le fuera tan fácil el encontrarnos, pasamos en la cima 40 minutos antes de la llegada de las autoridades, no era para menos, la subida era por un tramo desconocido para la mayoría del público y el acceso imposible si no era a pie; tras esta experiencia, y ya estando a resguardo de las autoridades, le dije a mi acompañante: "Es irónico, porque en algún momento tal vez vuelva a encontrarme con este hombre, aunque ahora será en una dinámica tras las rejas y, así como con tantos otros que conocí en prisión, incluso podamos entablar una amistad..."

Y por absurdo que pueda parecer o sonar para quienes no han desistido de esta historia, este evento me dio la motivación que necesitaba para que, a la semana, finalmente reuniera el dinero y el coraje para hacer aquella visita que prolongué por tanto tiempo a aquel ex reo, quien curiosamente también en su momento cometió asaltos y en fin; a la semana estaba de visita con aquel individuo a quien de igual modo le conté lo sucedido la semana pasada y quien me recibió en su humilde morada como no menos que un miembro de la familia...

Si se me permite una conclusión breve para el inicio de esta perspectiva que ha empezado con esta, tal vez abrupta historia, hay un regalo que me ha dado el perdón a uno mismo a lo largo de estos años con el proceso de Desteni, y es entender primero y antes que nada que, no son "ellos" los que han de cambiar primero su "percepción de la vida", sino que "si yo no cambio, si yo no me muevo, nada cambiará y nada se moverá".

Esto no termina aquí, continúo en el próximo post

viernes, 21 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la Vida, Día 1132, Cuando ser fuerte es la única opción. 1


De antemano, les recomiendo escuchar esta entrevista realizada a la periodista Irene Villa, en la cual estará basándome para este y los próximos post en una pequeña perspectiva que me gustaría compartir acerca de lo que he aprendido con el perdón. Hace ya algunos años que camino este proceso de aplicar el perdón a uno mismo con el grupo de Desteni, y por supuesto, si hay un punto que quiero abordar tras escuchar esta entrevista a la periodista Irene Villa, es justo el punto y mención que realiza del perdón como uno de los elementos más importantes para poder encontrar en sí misma la fuerza para seguir adelante tras el evento del atentado terrorista que le hicieron perder la pierna. Ella menciona:

"Lo más importante, la persona que me dió la clave de mi vida, fue mi madre. Ella sin un brazo y sin una pierna vino a mi hospital y me dió el consejo que me ha servido, no en ese momento, sino en toda mi vida . Hija, esto es lo que tenemos y con esto vamos a tener que vivir toda la vida, tenemos dos opciones: vivir amargadas, sufriendo, maldiciendo a los terroristas que tienes todo el derecho del mundo por lo que nos ha pasado, o decidir que tu vida empieza hoy y que vas a luchar por tener la vida lo más parecida a la vida que tú tenías. Yo con 12 años lo tenía clarísimo - Mamá, he nacido sin piernas. Y bueno así no tienes a nadie a quien odiar, no tienes nada que lamentar, si te caes bueno, pues he nacido así, hay mucha gente que ha nacido con alguna discapacidad y es plenamente feliz. Incluso más, resulta que quienes hemos tenido esa adversidad extra, resulta que somos más felices. Bueno, cuando lo colocas en tu vida, cuando lo aceptas. Claro, quien no acepta, es imposible que pueda florecer, uno no puede florecer hasta que no acepta que eres lo que eres"

Más adelante, dentro de la misma entrevista Irene menciona:

"Yo creo que el perdón es la base de tener una vida plena y feliz, ¿Quién no tiene algo o alguien a quien perdonar? Todos en algún momento de nuestra vida por una persona que consiente o inconscientemente nos hace daño, tú ya tienes ese dolor en tu corazón, ese resentimiento. Como yo siempre digo que bastantes cosas tengo amputadas, dedos, piernas, como para tener el corazón también amputado, él que no perdona tiene de alguna forma el corazón dañado. Cuando uno perdona vuelve a tener su corazón entero y con mucha fuerza y mucha luz. Y mucha gente me dice: ¿Pero, por qué vas a perdonar si no te han pedido perdón? Es que no me hace falta que me pidan perdón, yo no perdono por ellos, por su tranquilidad, yo perdono por mí felicidad, mi tranquilidad, mi paz interior, por estar bien conmigo misma. 

Además cuando uno no perdona... esto es muy visual, pero creo que para la gente más joven y para todos así no se nos va a olvidar nunca - Cuando alguien te hace daño se crea como un hilo invisible que va de ti a esa persona que te ha hecho daño y de cierta manera tú sigues tu vida pero te sigue doliendo, en alguna forma te acuerdas de esta persona: Fíjate lo que me ha hecho y no me ha pedido perdón y además con qué descaro, qué poca vergüenza lo que ha hecho y yo ¿por qué me tenía que merecer ésto? Y entonces tienes a esa persona con ese vínculo en tu casa, en tu trabajo, en tu vida diaria, en tu familia, y aunque estés bien porque la vida sigue, tienes ahí ese comecome, pensando: Y ¿por qué lo habrá hecho?, y ¿se arrepentirá? y ¿algún día me llamará? ¿Y cómo le irá en la vida? Bueno pues, cuando tú le perdonas ¿sabes lo qué haces con ese hilo? Lo cortas, como con unas tijeras, cortas ese vínculo con quien te ha hecho daño y tú no te imaginas la liberación que resulta perdonar, es liberarte de esa persona, y no sabes lo que le va a pasar o a lo mejor si, pero bueno que allá su vida no le deseas nada mal, aunque sabes que al final, yo si que creo en esa justicia de el que la hace la paga, si no es de una forma es de otra, igual que creo en la justicia de que quien da amor recibe amor. Y encima multiplicado, entonces digo: bueno le perdono y bueno ya se encargará la vida o su camino de ponerle en su sitio porque como os digo, si que pienso que quien hace algo mal, conscientemente sobre todo, de alguna forma lo paga. 

Por ejemplo mi caso preescribió: sin culpables, sin un juicio y sin un asesino encarcelado, gracias a este pensamiento no me importa; claro estaría si no super mal diciendo - Jo, fíjate los que casi nos matan, de rositas - Pues como pienso esto me quedo tranquila, al final yo creo que uno tiene que pensar lo que te ayuda a ser feliz. Si esto lo llaman vivir demasiado, pues no sé ¿en un mundo ideal? Pues prefiero vivir en un mundo ideal, a vivir en el mundo que nos muestran. Yo soy periodista y yo creo que lo que veo siempre, pues que si es la corrupción, el interés, el enfrentamiento, la violencia. Eso no nos representa, yo creo que nos representan mucho más otras noticias que no salen, pero hay muchísimas más gente maravillosa y buena, que ayuda, que coopera, que se interesa por los demás, que ayuda en la educación, en el progreso, en el ser humano, en el que tengamos una feliz convivencia, en que todos juntos vayamos adelante, crezcamos interiormente, tengamos mejores trabajos, yo creo que la mayoría es así. Lo que pasa es que hace más ruido un árbol al caer que toda una selva creciendo... Pero cuando tú te das cuenta de que la vida es maravillosa, pero tan rápida y fugaz, pues perdonas, es que no te queda otra opción que perdonar..."

Continúo en el próximo post

martes, 18 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la vida, Día 1131, Una historia que vale la pena escuchar 2


Algo pasa cuando escucho escuchar a este excelso narrador llamado Yokoi Kenji, y es el simple hecho de que dentro de mí puedo identificarme con la exaltación que expresa al narrar aquellas cosas que hacen de la vida algo tan valioso, pero que, por alguna razón, parece ahora una expresión que se ha disipado con el transcurso de este año; una expresión tan mía al encontrar maravillas en cada detalle tan pequeño, tan insignificante del día a día como encontrar una pluma de algún ave en la calle y sentirme agradecido por honrar la visión que con ella llegaba, una invitación a poner siempre perpetua atención a todos los detalles que rodean la vida y el día a día. 

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo colocar mi habilidad de atención en separación de mí mismo, al creer que la atención es algo a lo cual debe imprimirse una cierta energía que demanda un esfuerzo y trabajo forzado, en lugar de entender que la atención es en realidad ese propio impulso a maravillarse por lo que rodea y forma parte del entorno en el que me encuentro; de igual modo mientras escribo ésto, y tomando ya un poco lo que compartí en la publicación anterior, puedo darme cuenta que no tenía la capacidad de poner atención frente a las matemáticas, puesto que el propio proceso mecánico bajo el cual se impartían, no causaba ni despertaba en mí interés alguno; no obstante, no fue sino hasta que verdaderamente me encontré con buenos maestros apasionados por las matemáticas, que ese interés comenzó a despertar dentro de mí, y aunque no era realmente "bueno" en ellas, siempre dejaban en mí la intriga de ese "querer comprender y entender más"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar la atención con un esfuerzo o un trabajo en separación de mí mismo, en lugar de reconocer ese goce y esa pasión por lo que estudiaba de manera tan natural como en aquel momento me fascinaba abrir una enciclopedia de animales de todo tipo, enciclopedias que había memorizado de principio a fin (no es broma), y por lo cual la familia juraba que me dedicaría a la biología cuando fuera adulto; no obstante, puedo darme cuenta que si bien es cierto que el resultado de mis limitaciones fueron propiamente consecuencia de mi desinterés y falta de pasión por esos otros temas que anteriormente llamaban mi atención, también es cierto que tampoco me encontré en un plano donde me viera expuesto ante los impulsos correctos que despertaran en mí el interés que suponen esas otras áreas del conocimiento, no sólo del saber por el saber, sino de la pasión por entender, comprender y en ese acto de comprender observar el mundo como un niño lo hace cuando despierta al mundo que le rodea

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que el propósito de ir a la escuela se encontraba basado únicamente en sacar buenas calificaciones, aprobar los exámenes, y pasar de mes, semestre y de año/grado, porque en realidad esas eran las razones por las que yo solía ser regañado y castigado en mi casa, no por lo que había aprendido o no, ni por lo que había observado u entendido, sino que todo se trataba de esa calificación, de esa nota aprobatoria o reprobatoria que traería las consecuencias de estar o no castigado el fin de semana, de tener o no que repasar con mi padre por horas las tablas, operaciones y ecuaciones que tanto detestaba; sin embargo, mientras escribo ésto por supuesto entiendo que mis padres tampoco podían sentarse conmigo del todo a realizar ese proceso de revisión de los conocimientos más allá de la evaluación realizada por los docentes, quienes se supone que ejecutan y reflejan dicha evaluación a través de las notas que hacen llegar a la casa, el problema es, tal y como expresar John Taylor Gatto, que en el momento que el núcleo familiar fue dividido durante la revolución industrial, no sólo se crearon las primeras instituciones educativas, también se diseminaron las escuelas nucleares de todas las sociedades: las familias...

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que soy un fracaso como alumno, como estudiante o como aprendiz, sin darme cuenta que lo que me hacía falta en mi mundo no era "inteligencia o capacidad de memoria", tanto como interés, pasión, atención, observación y fascinación por las cosas que de hecho existen dentro del mismo, ya que diseminé esos aspectos de mi vida en otros puntos como las series de televisión que podían despertar aquel impulso emocional y energético por los colores, los temas y las tramas que de igual modo despertaban ese mismo interés en mis compañeros de la escuela, y al ser eso el tema de conversación principal dentro de mi mundo y realidad, mi atención fue allí no porque fueran temas realmente "interesantes", sino porque la naturaleza humana encuentra una de sus bases más fundamentales en las interacciones sociales, más que en la simple y mecánica memorización de conocimientos, de ahí que los niños aman el juego y las interacciones, más que las aulas de producción de saberes