martes, 15 de noviembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 948, Un análisis a la película de Dogville

La nueva Tecnología engendra al nuevo hombre” – Marshall Mcluhan –



Antes de continuar con el siguiente post, si no han visto la película "Doville por Lars Von Trier, les sugiero que primero la vean antes de continuar con el presente escrito, ya que éste se trata precisamente de dicha película. Han sido advertidos.

En el presente ensayo quiero abordar la valoración del cuerpo en tanto objeto manipulable, incluso volviéndose objeto susceptible de intercambio o pago ante un proceso de adeudo, para este fin me valdré del trabajo y estudios de Slavoj Zizek, Michel Foucault, Judith Butler y Nicholas Sinclair de la obra “El cuerpo Post-Humano” del cual su ensayo se titula “El cuerpo Robotizado”.

Quiero adelantar en parte mi conclusión frente a este film, expresando que la necesidad de producir nuevas subjetividades dentro de nuestra sociedad, implica de igual forma producir nuevas éticas respecto de los discursos que enfrentamos dentro de las imágenes que se nos presentan día a día, definiendo cuál es el origen de la necesidad creada ante estas imágenes y la manera en que nos vinculamos a ellas, siendo éste tan sólo el primer paso para poder empezar a palpar el vacío de subjetividad que augura de manera tan álgida nuestra sociedad contemporánea, la cual pareciera aguardar en el velo mismo el mapa mismo de su problemática que la dota de una suerte de invisibilidad que en apariencia “obviamos” según nuestros saberes en derredor a la misma y su construcción, donde la cuestión fundamental que rige la actual naturaleza, el orden y los discursos de nuestra humanidad parecen aún hoy bastante difusos, pese a que para la gran mayoría nos parece “evidente” quién es quién y dónde debe pararse cada uno con respecto al otro.

De acuerdo con la teoría de la transformación sígnica de Jan Mukarovsky (1934):

“Ese «significado» (al que se denomina "objeto estético") posee mayor valor que el «significante» (es decir, el "artefacto"), puesto que es el que permite existir a éste en la conciencia del receptor. Cualquier modificación del contexto social y cultural en el que vive esa obra de arte provocará que el artefacto deje de ser visto con las mismas perspectivas y que, en consecuencia, produzca nuevos objetos estéticos, o lo que es lo mismo: nuevos significados. Este proceso de transformación "sígnica" es mayor si ese artefacto ha sido configurado con la suficiente complejidad y variedad como para facilitar esta múltiple pluralidad interpretativa.”

¿En qué momento inicia realmente el llamado posthumanismo? ¿Existe un divorcio entre la mente y el cuerpo en el cuál se extrae un proceso de pensamiento? El film Dogville, es un claro escenario de la sociedad que se ve absorbida por un aparato ideológico tal como el Capitalismo, el cuál es un aparato amorfo que esencialmente es capaz de absorber e incorporar cualquier cosa a su estructura en tanto que dicha cosa y en este caso “el cuerpo” pueda adaptarse y someterse a sus mecanismos.

Según Nicholas Sinclair, dicha fisura toma lugar en el momento en el que el cuerpo es modificado de su naturaleza, abordando la analogía de dicho principio en forma consecuente a los avances biotecnológicos, la clonación, el diseño genético y aquí, para poder abordar el objeto mismo de la presente, me atrevería a añadir que inicia incluso desde mucho antes de la presencia de estas tecnologías en nuestra vida cotidiana con el proceso mismo de normativización del cuerpo.

La tecnología cumple con diversos fines, tecnología entendida no sólo en la manipulación del cuerpo humano como bien se refleja ahora en nuestra capacidad para construir y articular prótesis cibernéticas, hasta propósitos militares, sino de igual forma entendida en y desde la evolución de nuestro lenguaje, sistemas de intercambio económico, etc., el personaje “Claire” que llega a esta sociedad debe por ejemplo aprender el lenguaje de la sociedad, adaptarse a sus símbolos y contribuir de tal modo en este proceso a la sociedad con tal de permanecer en la misma, a pesar de que éstas “tecnologías” solían ser entendidas por ella como una contraposición a la esencia de su naturaleza, ya que al llegar al pueblo comienza a realizar una serie de acciones que menciona no se encontraban alineadas con la ideología que antes la definían, entre las cuales se encuentran el comenzar a adquirir una serie de figurines de porcelana que ella misma menciona habría encontrado desagradables apenas unos días antes de llegar al pueblo, los cuales adquiere con el salario que va adquiriendo por el trabajo que realiza con cada persona del pueblo, pese a mencionar jamás haber tenido que trabajar antes.

En una entrevista realizada al profesor Leonard Kleinork, un pionero de la Internet en la UCLA´s (University of California at Los Angeles) para uno de los documentales más recientes de Werner Herzog “Lo and Behold, Reveries of the Connected World” [1], el profesor señala:

“Esta habitación debería saber que me encuentro aquí, debería ser capaz de hablar con ella y debería de darme una respuesta verbal, debería poder preguntarle por ejemplo: ¿Dónde hay una impresora? O ¿Dónde dejé mis llaves? O ¿Dónde hay un libro en esta materia? Y debería ser capaz de responderme con palabras, con un holograma (…) debería ser capaz de emplear gestos y tacto, incluso olfato y todos mis sentidos para interactuar de un modo sumamente humano con esta tecnología a nuestro alrededor y una vez que esa tecnología sale a nuestro mundo físico y se ve integrada en nuestros muros, en nuestro escritorio, en nuestros cuerpos, en nuestras uñas, en nuestras llamadas, nuestras oficinas, nuestras casas, debería desaparecer y volverse invisible. ¿Dónde está la electricidad? Sabes que hay un enchufe en la pared, conectas tu dispositivo y tienes electricidad, no nos interesa ¿Cómo es hecha? No es una interfaz complicada, es invisible (…)

Pero ¿qué es esta invisibilidad del entorno y qué componentes la permean en nuestra consciencia que la dota precisamente de su cualidad invisible? Si bien la ciencia ficción (como producto de la Revolución Industrial) planteó los escenarios a través de los cuales perdimos el “desagrado” por estas modificaciones y adaptaciones al cuerpo que parecían invadidos por la tecnología en un sentido más bien virulento, no queda bien claro si la invisibilidad es un producto de la costumbre ante estas condiciones o bien emerge de manera consecuente ante el pensamiento que deja de seguir al principio de semejanza y pasa más bien a seguir la ocasión del error, donde como lo señala Michel Foucault “el hombre” no existía antes del siglo XIX, donde éste trae consigo gran parte de los discursos científicos y médicos que establecen la normativización del cuerpo, en el cual al mismo tiempo pasamos de la observación y la contemplación de la naturaleza, la verdad, el movimiento, etc., a una suerte de contemplación de nuestra propia presencia entre nuestras observaciones a las cuales comenzamos a establecer las definiciones que nos permitieran en el mejor de los casos ponernos entre una línea y otra, trazando un principio y un fin para el hombre que se convierte en “hombre”

¿Fueron dichas definiciones condición suficiente para la invisibilidad de esta unión entre el cuerpo y la máquina? ¿Fue la perdida de las condiciones de “naturalidad” que nos llevaron al deseo mismo de encajar en otro esquema que permitiera añadir a nuestra visión la presencia misma de la máquina en nuestro entorno? El cuerpo era ya una máquina de sangre caliente, una máquina con sus dispositivos y sus piezas electro mecánicas, visión misma que comienza a tomar lugar desde los estudios del cuerpo con pensadores como Da Vinci, ¿fueron estas adaptaciones de la máquina al cuerpo producto de una invisibilidad o fue nuestra visión de la maquina lo que ocasionó el producto del hombre y las definiciones que normativizaron su cuerpo? ¿Es el humano producto de la máquina?

Estas “piezas” que comienzan a formar parte de nuestro organismo, como una extensión de nuestro cuerpo sin las cuales el cuerpo nos resulta incompleto, tales como los celulares, las tabletas, las computadoras, etc., que en un inicio habrían retratado el más perfecto monstruo de Frankestein, hoy son el cuerpo mismo habilitado con sus prótesis que al contrario de cubrir alguna deficiencia que necesite su respectivo remplazo, hoy atienden la necesidad de un control y una mejora a las imperfecciones de nuestro cada día más limitado organismo.

Otro de los aspectos que saltan a la vista durante el desarrollo de la película, es la primera reunión que tiene el pueblo en la cual Tom menciona la necesidad de modificar ciertos principios dentro de las dinámicas sociales que para el resto de los habitantes en realidad se encuentran tan estrechamente ligadas a concepción de la vida que de hecho se vuelven invisibles para ellos y ciertamente resultan invisibles y completamente insignificantes para el observador ajeno a las dinámicas del pueblo hasta que los demonios del pueblo comienzan a emerger a medida que la presencia de Claire comienza a tornarse amenazadora y sin embargo una presencia de la cual dependen tanto que en lugar de echarla del mismo, la mantienen en el pueblo con tal de que siga cumpliendo con las “labores innecesarias” a las cuales todos comienzan a acostumbrarse, aunque ahora bajo el concepto de una deuda que ella debe cubrir para con la gente del pueblo donde ella se ve forzada primero a trabajar el doble de lo que solía hacerlo y llegando al punto de ser violada y encadenada para que no escape, aunque ellos insisten en que tales tratos hacia ella no son abusos o castigos, sino simples medidas para la seguridad del mismo.

En el film por ejemplo, la manera en que Claire comienza a adentrarse en la maquinaria social, es a través de hacer las cosas a las que nadie “daba importancia”, cosas en apariencia insignificantes que en realidad hacían la vida de la sociedad mucho más cómoda y de este modo, Claire logra integrarse de tal suerte dentro del aparato que eventualmente se ve encadenada y atada al mismo como resultado de la dependencia que la estructura misma genera en y hacia ella.

Aquí uno podría observar a la forma en que los saberes científicos y tecnificados, aunado de los discursos médicos pueden haber dado origen a esta concepción mecánica, sin embargo, a pesar del espectro que podríamos obviar al pensar ¿Qué de nosotros se vuelve dependiente de estos saberes que dotan de su hedonismo a estas dinámicas y mecanismo sociales? La pregunta que en realidad me gustaría formular es: ¿Cómo es que nos volvemos de tal suerte dependientes de estos mecanismos y dinámicas sociales, que pese a los inconvenientes, molestias y dolores que producen, basta apenas del “fenómeno explicador”, como lo plantea Jacques Rancière[2], para que en estos saberes no necesitemos ya de cuestionar dichos principios y dinámicas en tanto podamos hallar en ellos el más absurdo de los beneficios?

Slavoj Zizek parece añadir un elemento fundamental ante tal cuestionamiento que si bien puede no terminar de responder, propone el pilar discursivo desde el cual comenzamos a palpar esta invisibilidad.

“Aquí es donde se hace evidente la diferencia entre el Zen propiamente dicho y su versión occidental: la auténtica grandeza del Zen es que no puede ser reducido a un “viaje interior” hacia nuestro “verdadero ser”, el propósito de la meditación Zen es, por el contrario, un vaciamiento total del ser, la aceptación de que el ser no existe, de que no existe una “verdad interior” susceptible de ser descubierta. Éste es el motivo por el que los auténticos maestros Zen están plenamente justificados cuando interpretan el mensaje básico Zen (la liberación descansa en la pérdida del propio yo, en unirse inmediatamente con el vacío primordial) del mismo modo en que se jura fidelidad militar, para, acto seguido, cumplir órdenes y realizar la misión encomendada dejando a un lado las consideraciones sobre el yo y los intereses personales”[3]

Si uno se detiene a contemplar un momento el comportamiento de una nación, por ejemplo, “Estados Unidos”, todo agente externo, cualquier objeto o presencia que constituya por sí sola el augurio del más mínimo signo de amenaza es rápida y eficientemente repelido para crear aquella ilusión interna de protección donde no existe amenaza alguna más que la que ellos puedan infringirse a sí mismos, o al menos esa fue la ilusión que se mantuvo hasta los acontecimientos del 11, dónde lo que en realidad devino por consecuencia, al menos en la política interior, fue un redoblamiento de la vigilancia y medidas de seguridad implementadas, las cuales alcanzaron tal índice de absolutismo en su supuesta democracia que comenzaron a atentar contra la seguridad de sus propios ciudadanos. No obstante, salta a perspectiva que en realidad esta amenaza, como ahora sabemos fue “interna”, pasó desapercibida a la vista de todos y llevó algún tiempo no sólo antes de que estos hechos pudieran ser desmentidos, sino incluso antes de que comenzaran a ser cuestionados.

Estados Unidos como sabemos y como de hecho expresa Judith Butler en su obra “Marcos de Guerra” se valió incluso del discurso feminista para apoyar su discurso de “liberación” de las mujeres iraníes y afganas, proclamando discursos de represión en el uso y empleo de la indumentaria de las mujeres sin comprender el contexto y la visión de las mismas mujeres con respecto a la misma. ¿Qué hizo invisible la amenaza? ¿Y qué volvió invisible a aquellos otros que estaban muriendo en la “guerra preventiva contra el terrorismo”?

“No es como si un "yo" existiera independientemente por aquí y que simplemente perdiera a un "tú" por allá, especialmente si el vínculo con ese "tú" forma parte de lo que constituye mi "yo". Si bajo estas condiciones llegara a perderte, lo que me duele no es sólo la pérdida, sino volverme inescrutable para mí. ¿Qué "soy", sin ti? Cuando perdemos algunos de estos lazos que nos constituyen, no sabemos quiénes somos ni qué hacer. En un nivel, descubro que te he perdido a "ti" sólo para descubrir que "yo" también desaparezco.” [4]

En el film, cuando las mujeres toman venganza de Claire, Vera comienza a destruir los figurines que esencialmente representaban la conexión entre Claire y lo curioso es que en este vínculo entre Claire y el pueblo, todo el sufrimiento que ella comienza a pasar tras cada abuso se vuelve tolerable únicamente en y a través de los figurines de porcelana que le recuerdan a Claire el vínculo de valor que ha generado hacia el mismo; posteriormente Claire se venga de Vera haciendo que maten a sus hijos del mismo modo que ella rompe los figurines de porcelana, esto siendo poniendo como condición que si ella es capaz de contener sus lágrimas ante tal abuso entonces éste pararía, lo cual en realidad no ocurre en ninguno de los dos casos y sin embargo se genera un sentido de deuda de tal suerte que Claire lo vuelve equivalente al sufrimiento que ella experimenta. Este es un símbolo poderoso en relación al Capitalismo, puesto que los figurines que para ella no tenían ningún valor y por los cuales trabaja para poder obtenerlos, se convierten en un símbolo de posesión a cambio del trabajo que realizó, un trabajo que nadie necesitaba, pero que en realidad mantenía la ilusión de pertenencia con y para el pueblo.

De hecho, uno de los elementos simbólicos que más resalta a lo largo de la película, es que las casas, las “propiedades” de cada uno de los habitantes, simplemente se encuentra delineada en forma tal que representa el espacio de pertenencia que cada uno tiene con y para el pueblo, aunque, no obstante una de las escenas más significativas es el momento en el que Chuck se encuentra violando a Claire y a pesar de que este plano toma lugar “a la vista de todos” nadie presta atención del mismo porque simplemente resulta un espacio ajeno, un espacio que no es de la incumbencia de nadie, de hecho la transición de las tomas es precisamente desde el punto de vista de cada uno de los habitantes que continúan con sus labores de forma completamente inconsciente a este hecho.

“Una de las cosas que me ha llevado a re-definir la perversión, ha sido la instrumentación del cuerpo del otro como un lugar de goce despojado de subjetividad. Cuando se emplea el cuerpo del otro como si estuviera vaciado, como si fuera un objeto, hay perversión. Bajo la forma que se ejerza” (Silvia Bleichmar, 2014)

La agresión y la violencia, por ejemplo, son de igual manera este elemento invisible frente a los abusos que se presentan como condición inherente a la naturaleza de ese “intercambio” que existe entre el pueblo hacia el cuerpo de Claire, es decir como una suerte de constante sometimiento que debe pasar el cuerpo para que en este sentido la mente pueda cubrir la administración de dicha deuda; misma administración y regulación se presentan en la imagen de las naciones cuando sus ataques son justificados contra otros países, para lo cual de antemano se generan toda una serie de discusiones y asambleas tales como las que se presentan en el pueblo, donde primero se decide el tipo de relación y deuda que entonces generan ese saber o entendimiento de la relación hacia una persona o un grupo en particular que le hace susceptible de un trato o conducta determinada que va siendo probada y evaluada con el fin último de posteriormente no ver esa violencia como una violencia o un castigo, sino simplemente como condición misma de una relación de deuda hacia dicho estado/nación.

La invisibilidad, es a mi parecer precisamente esa condición post-humana que se genera en y a partir de la irreflexión que toma lugar en el cuerpo, es decir, donde una vez que el principio de deuda, una vez que los saberes rebasan aquel sitio del cual se desprenden y el cuerpo es dejado a ser no más que un envase supuesto a tolerar las condiciones y adversidades de un entorno que demanda la adaptación al mismo.En este sentido, el principio mismo a través del cual la perdida de las libertades de Claire, comienzan a trazarse desde el momento en el que comienza a verse inmersa en los mecanismos y relaciones mismas que definen este sentido de deuda en y para con todas las personas del pueblo, con quienes además de una relación de trabajo comienza a desarrollar una suerte de código que después les lleva a demandar de ella la satisfacción de deseos que no podían “pagarse con dinero o trabajo” sino con el cuerpo.

Esto es todo por el momento, gracias por leer




[1] Werner Herzog, Rupert Maconick. (2016, Enero 23). Lo and Behold, Reveries of a Connected World [Trailer en Youtube]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Zc1tZ8JsZvg
[2] Jacques Rancière. (2002). El Maestro Ignorante. Barcelona: Laertes.
[3] Slavoj Zizek (2002) Bienvenidos al desierto de lo real. Madrid Ediciones Lavel S.A., 2005
[4] Judith Butler. (2006). Vida Precaria, El poder del duelo y la violencia. Argentina: Paidós. pág. 48

sábado, 12 de noviembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 947, Esto no es un cuento: El amigo vagabundo

Recuerdo a todos aquellos "otros" que conocí alguna vez, como aquellos vagabundos con quienes solía platicar al salir de la escuela cuando me encontraba en el primer año de la primaria, en aquel momento, también mis únicos amigos; para mí no existía maldad, locura o repulsión ante su imagen cuando los veía sentados cerca de mi casa e incluso les llevaba comida.

Recuerdo que un día al salir de la escuela me senté en la calle con uno de ellos tras haberle llevado un pequeño sandwich; mi hermana menor solía salir más tarde y mi madre la recogía en la escuela y dejarla en la casa antes de volver a su trabajo; yo me había salido de la casa sin avisarle a la señora que solía cuidarnos, quién ciertamente no tenía idea de lo que hacía cuando ella no me veía al volver de la escuela; el punto es que, mi madre me vio al lado de aquel hombre y con una veta de horror en sus ojos me tomó de la mano y me jaló con fuerza hacia ella, apartándome tan rápido como fuera posible de aquel hombre, yo me solté de su mano y alegué con furia que "¡Él es mi amigo!", ella me tomó nuevamente de la mano exclamando: "¡¿Cómo va a ser tu amigo Gabriel?!". Y sin responder nuevamente me desprendí de su mano, colocándonos cara a cara, lanzándole una mirada de desprecio exclamando entre ceja y ceja: "¿Qué diablos pasa contigo?" 

"¡Él es mi amigo!" exclamé nuevamente para acto seguido correr hacia aquel vagabundo y sentarme a su lado, mi madre me siguió con presurosa cautela, manteniéndose sólo lo suficientemente cerca como para asegurarse de que "no me fuera a hacer daño" o algo por el estilo; en su cara se dibujaba una enorme extrañeza, acompañada de un gran espanto que poco podía comprender lo que la normalidad de su pensamiento le dictaba a apartarme de aquel hombre envuelto en harapos, cubierto de su propia suciedad, inmerso en una locura contraria al dictado de los principios de la sociedad; allí me esperó algunos minutos al lado de aquel hombre mientras yo esperaba pacientemente a que terminara el sandwich que le había llevado y a los pocos minutos, una vez terminado, me levanté de su lado y me despedí de él como usualmente lo hacía al tiempo que le decía que lo vería al día siguiente para llevarle otro sandwich. 

Una costumbre y hasta un ritual se volvió para mí preparar ese sandwich con mermelada de fresa con cajeta, así me los preparaba yo y así se lo preparaba a él, mi amigo, aquel de quién nunca supe ni me importo su nombre, así como él jamás preguntó por el mío, sólo dos desconocidos compartiendo un sandwich, dos amigos compartiendo un poco de dulzura.

Con el transcurso de las semanas, incluso mi madre le pedía a la señora de la casa que me preparara aquel sandwich extra que compartiría con aquel hombre al volver de la escuela y al principio simpre habría alguien observando desde la distancia, lo cuál me molestaba porque no quería que eso hiciera sentir incómodo a aquel amigo mío, e incluso llegaría el momento en el que nadie tendría que esperar a mi lado para saber que volvería a casa apenas termináramos de comer aquel sandwich.

Un día al salir de la escuela, llevando los sandwiches que solía compartir con él y tomando la ruta que acostumbraba todos los días para encontrarme con él en aquel sendero a mi casa, sorprendí su ausencia allí donde siempre solía encontrarle tendido entre sus cobijas; pregunté a las personas que solían pasar por aquel lugar, algunos vendedores de dulces que frecuentaban la primaria, así como a algunas personas que me habían visto antes con él.

Algunos me dijeron que simplemente se fue, otros dijeron que algunas personas lo corrieron del lugar, pero en cualquiera de los casos, sentí la perdida de un amigo, lloré su ausencia en aquel momento y aún lo hago mientras escribo ésto; un amigo con quien no intercambié palabra alguna y si lo hice, sinceramente no puedo recordarlo, sólo recuerdo la dulzura que compartíamos en la mutua presencia del otro. 

domingo, 9 de octubre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 946, Una lección sobre la Responsabilidad

El día de ayer estaba ayudando un poco en una obra de Teatro dentro de la tramoya, ya sabes, básicamente acomodando las cosas aquí y allá en el escenario para que todo estuviera en su lugar para los actores y al terminar la obra, de igual manera ayude a levantar toda la escenografía y a subirla en unas camionetas para que pudieran llevársela.

Entre todo el ajetreo, una persona que había traído una pequeña plataforma desarmable, olvido llevársela al momento de  salir del teatro, de modo que le preguntamos a otro señor si tomaría la iniciativa de llevársela entre todas las cosas que de igual forma estaba embalando y empacando en su camioneta, el accedió y subimos la plataforma a la camioneta.

Al salir del teatro, a menos de una cuadra, había un pequeño marco que delimitaba la altura máxima de los coches que podían pasar y en cuanto pasamos por allí, la plataforma no sólo cayó al suelo desde el toldo de la camioneta (el cuál de por sí ya era un poco más alto que lo normal), sino que de igual forma rompió el accesorio de la camioneta con el cual podía montar cosas en el toldo para poder llevarlas. 

La plataforma había recibido un enorme en sus costados, estropeando la apariencia de la madera y además dejando una gran fisura que corría desde uno de los clavos que tenían fijas las tablas. Parecía estropeada, y no dejaba de pensar en la reacción de la dueña de aquella plataforma en el momento de hacerle saber la situación

Al final, como pudimos, volvimos a subir aquella enorme plataforma al toldo y conducimos con cuidado a lo largo de la ciudad, pero mientras estaba en el coche con aquel señor, continuamos la plática, le comenté algunas de mis actividades que debía de realizar el día de mañana (es decir hoy) y le pregunté ¿qué más tendría que hacer él esa noche o el día de mañana? Me dijo que nada, simplemente debía devolver la camioneta que le habían prestado y terminar de desmontar lo muebles que habíamos subido al toldo y le pregunté ¿Qué es lo que ahora se iba a hacer con la plataforma? Y el me respondió con toda la calma del mundo "Pues pagarla, así como pagar el daño del accesorio de la camioneta porque me la prestaron".

No me parecía justo que aquel señor tuviera que pagar el costo de los daños de la plataforma y la camioneta, al final de cuentas, la irresponsabilidad de la dueña de aquella plataforma parecía haberlo empujado a tener que llevarse dicha plataforma, y en ello, básicamente dañar la plataforma misma.

Le comunique mi desacuerdo y nuevamente con toda la tranquilidad del mundo me respondió: "Para mí no hay otra forma, las cosas son así". 

Nuevamente le pregunté si usted se encontraba simplemente "bien" con tener que cubrir un gasto que a él no le correspondía hacer y el me respondió nuevamente: "Para mi no hay complicación en ello, si observas a la forma en que ocurrieron las cosas, a quién le van a preguntar es a mí porque fui yo quién la subió, con lo que si tendría problema sería con la culpa o buscar culpables, ésto simplemente fue un accidente, no hay dolo detrás de ello, sin embargo la responsabilidad es mía puesto que fui yo quién la asumió en el momento de subir la plataforma al toldo sin tomar en consideración la altura del marco al final de la cuadra, yo fui el que dijo - si pasa - sin medir la altura o cerciorarme de ello." Y continuó diciendo: "Los mexicanos solemos tener una mentalidad demasiado educada en la culpa, buscamos un culpable para todo y nos enojamos cuando nos acusan de ser los responsables de algo porque no queremos esa culpa, preferimos señalar a alguien para culparlo por ello, pero para mí, las cosas son simples, no me complico, ni me enojo, simplemente fue un accidente, pasó y hay un gasto que debe cubrirse, pero nada más; por ejemplo tú que me dices todo lo que tienes que hacer aún hoy al llegar a tu casa, además de lo que has de hacer mañana y el lunes, aún no has comenzado y ya estás pensando que será pesado, agotador y difícil, te complicas antes de comenzar, pero simplemente tienes que hacerlo y ya"

Le pregunté ¿cómo y dónde había aprendido a pensar de esa forma? Porque cada palabra que me decía, la expresaba con una absoluta tranquilidad, de hecho su presencia en general era bastante serena y el me respondió: "La vida te lo enseña, son puras matemáticas, si sigues el orden de las cosas puedes trazar el origen de un problema y su resolución, si lo aceptas de esa forma, las cosas no tienen mayor complejidad y te ahorras muchos corajes, te ahorras decepciones, te ahorras problemas, porque sólo actúas de acuerdo a las circunstancias; si estás pensando que tendrás un día difícil mañana, el día ni siquiera ha empezado, pero tú ya lo hiciste agotador, en lugar de simplemente responder al momento y hacer lo necesario, estudia matemáticas, porque al hacerlo te permite aprender a hacer análisis de las situaciones, te permite encontrar soluciones simples".

Al llegar a mi casa, me avisaron que tenía que ir a ayudar al Inipi a las 3:00 am para preparar todo, teniendo presente lo que había discutido anteriormente con el señor, simplemente ajusté la alarma (la cual en realidad ni siquiera tuvo que sonar porque me levanté antes) y me encaminé al Inipi para ayudar; ademas tenía que ayudar a un amigo el día de hoy con un par de cosas que tenía que hacer y además tengo aún que realizar la traducción de un artículo, pero en lugar de pensar en eso, tengo presentes en éste momento las palabras de aquel hombre. Y realmente funciona, todo es cuestión de actitud.

La maldición del libre albedrío, es que puedes "decidir y escoger" como quieres que sean las cosas, pero las cosas jamás van a ser como uno quiere... lo demás depende de uno

miércoles, 5 de octubre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 945, Lo que un árbol enseña acerca de las relaciones

El otro día nuevamente estaba cortando madera para poder preparar el Inipi y tomé uno de aquellos troncos que tienen diversas ramificaciones a lo largo del tronco para poder dividirlo en pedazos más pequeños.

Al momento de estar cortando las ramas, notaba que estas de hecho no se desprendían del tronco, estaban tan amalgamadas a éste que en realidad para cortar una sola rama, me llevó mucho más de 30 minutos en un pequeño tronco y más especificamente, no pude simplemente desprender la rama, tuve que de hecho cortar y partir el tronco en varios pedazos desde adentro para poder desprender aquella "relación" que el tronco había formado en y hacia dicha rama.

Conforme repetía esta acción una y otra vez, un punto se volvía evidente con respecto de la forma en que hacemos nuestras relaciones, sobretodo aquellas con las cuales formamos una fuerte "conexión" siendo éstas nuestras ramas principales en nuestro ser y es que = si quieres cambiar tus relaciones, no puedes simplemente cortarlas y tratar de apartarte de ellas, tienes que ir al interior de ti mismo y literalmente desmantelar todo de quién tu eres para poder cambiar el tipo de relaciones que has formado, porque el punto es que, aquello que de hecho te conecto a dichas relaciones fue la clase de persona/individuo/ser humano que te has permitido ser, aquello como lo que te has construido en y a lo largo de tu vida, de modo que, incluso si te apartas de dichas personas, lo más probable es que eventualmente esa misma estructura simplemente será ocupada por otra persona que llegará y ocasionará los mismos conflictos y problemas que hayas aceptado y permitido dentro de y a lo largo de tu vida.

Uno no puede simplemente culpar a la rama por haber crecido en el tronco sin de hecho ver al tronco mismo y entender que en los anillos, la formación interna del arbol, tomo lugar dicha ramificación en la forma en que lo hizo porque fue así como se predispuso a ocurrir en la estructura misma del árbol y no pudo ser de otra forma; si uno quiere cambiar esas relaciones o nuestra dinámica hacia las mismas, no podemos simplemente esperar a que llegue la persona "indicada" que ocupe dicha rama; por el contrario, uno mismo tiene que determinar exactamente que tipo de ser/individuo/persona/ser humano somos y vamos a ser con respecto a nuestras relaciones, para que ese árbol se encuentre bien equilibrado y de hecho pueda crecer de forma estable, balanceada y valga la redundancia que pueda CRECER, porque incluso si todo el peso del árbol se fuera hacia una sola rama, lo más probable es que ese árbol eventualmente se caerá porque incluso las raices no podrán soportar el peso de aquella rama y es como que si imaginas un árbol con una rama más gruesa que el tronco mismo, puedes ver claramente como el árbol simplemente colapsa y muere, lo cuál es algo que ocurre en la mayoría de nuestras relaciones.

Solemos delegar demasiado a las personas y por delegar me refiero a cuando creamos esta suerte de dependencia hacia las mismas, donde dedicamos demasiado de nosotros al otro y terminamos perdiéndonos a nosotros mismos dentro de ellas, lo cuál es un principio que suele ser sugerido constantemente por todas las canciones de amor y cosas por el estilo "tu eres mi sol, el cielo y las estrellas", pero ¿donde queda uno con respecto a semejante Universo? 

Conocerse a uno mismo en todos los aspectos posibles es la clave para poder construir exactamente el tipo de relaciones que necesitamos en nuestra vida, para que nuestras ramas no pesen más de un lado que del otro y podamos entonces crear un árbol que será tan estable que podrá crecer por mucho tiempo.

Cuando llegó mi amigo, le hablé un poco acerca de lo que había estado viendo mientras partía el tronco y me dijo lo siguiente: "No basta con cambiar de amo, hace falta dejar de ser perro"

sábado, 24 de septiembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 944,Trabajo, Escuela, Relaciones y tiempo, tiempo, tiempo...

Hace 3 semanas comencé a laborar en una compañia de ventas donde ofrecemos Sistemas de Salud para las personas (¡Oh por Dios! Ya se ha integrado en mi a tal grado que incluso estoy vendiendo en mi blog LOL!!!!)

Hablando en serio, la oportunidad de laborar en esta empresa se me presentó a través de una amiga a quién no veía desde hace ya una considerable cantidad de tiempo, pero me habló un poco acerca de esta empresa en la que se encontraba laborando y sinceramente me pareció una excelente oportunidad para tener un ingreso y en ello experimentar un poco en esta área en la cuál no tenía ninguna experiencia previa.

Así que, me citaron a las oficinas de la empresa, las cuales se encuentran a 2 horas y media de mi casa y en la primera semana recibí mi capacitación, dentro de la cual por supuesto uno tiene que agendar demostraciones con personas cercanas de los productos que vendemos, y me encontré en un grave aprieto cuando traté de "equlibrar" mis tiempo, y digo equilibrar porque literalmente me encontraba realizando malabares para poder llegar a la escuela en cuanto salía de las demostraciones, más aparte coordinar tareas y entregas de proyectos que, por supuesto, de igual manera requieren su tiempo y su espacio para poder ejecutarlos.

En el camino al trabajo de igual manera continuaba con mis proyectos personales, los cuales incluyen continuar con la segunda parte de la novela que me encuentro escribiendo y algunas canciones y poemas, ilustraciones, etc. (y mi computadora acaba de caerse de la mesa, no es broma... LOL); aunado a ésto, he estado saliendo con una persona a quién también dedico parte de mi tiempo y mi espacio, más los audiolibros, más las traducciones de las entrevistas, más este momento en el que me encuentro escribiendo aquí en el blog, en el cuál procuro al menos tener una publicación semanal.

Y no lo voy a negar, las ventas son dificiles, de hecho es el trabajo más demandante en el que me he encontrado hasta el momento, no sólo por la organización de los tiempos, sino porque debo de moverme constrantemente para conseguir nuevas referencias y llevarle la demostración a nuevas personas, de las cuales la gran mayoría por lo general cancela, no tiene tiempo o simplemente no le interesa.

Así que, de momentos esto parecía una lucha contra mí mismo por hayar y hacer ese tiempo y hacer cada tiempo para cada cosa; de hecho la primera semana llegué tarde a algunas de mis asignaturas o me tenía que ir antes de otras para poder llegar a tiempo a esas demostraciones, las cuales en realidad me dió gusto agendar dentro de la segunda semana de clases en la cuál aún nos encontrabamos como "empezando" con los primeros proyectos y responsabilidades, porque allí fue donde pude ver que una demostración por ejemplo puede conllevar una plática de alrededor de 90 minutos, pero a veces puede extenderse hasta 2 horas dependiendo de si el cliente tiene alguna duda o se encuentra interesado en adquirir un producto, y si mi demostración la había agendado a las 3 mientras que tenía clase a las 4..., bueno, ya se imaginarán el problema que conllevó darme cuenta de ésto.

Afortunadamente sólo la primera semana de capacitación requirió de mi presencia en las oficinas diariamente, a partir de la segunda semana sólo he tenido que presentarme una vez por semana a la oficina para poder acudir a las juntas y/o recoger los equipos para presentarlos en las demostraciones.

Hace unos días estaba a punto de darme por vencido en el trabajo hasta que leí un cuento, que por cierto me gustaría compartir con ustedes que me ayudó a entender una cosa bien simple, cada cosa debe tener su lugar y todo debe estar fundamentado en principios bien claros para que las cosas no se contrapongan entre ellas.

(Link a la página oficial del cuento: http://psicologia-estrategica.com/cuentos-para-pensar/)


Las Piedras y el Frasco:
Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.

De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:

Quisiera hacerles una pequeña demostración...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 943, Talleres con el Sexólogo Santiago Mieres - Foto-Terapia.


Ya he escrito anteriormente acerca del psicólogo/sexólogo Santiago Mieres y en esta ocasión me gustaría compartir un poco de la experiencia de la cual tuve la oportunidad de presenciar y ser participe como modelo para una sesión de Foto-Terapia, la cuál emergió completa y totalmente como una pequeña experimentación para la asistencia y apoyo de una persona dedicada a la fotografía quién estaba encontrando dificultades para poder expresarse libre e incondicionalmente dentro de y como la misma.

Esta sesión de Foto-Terapia, esencial y simplemente consistió de una serie de ejercicios de respiración a su vez acompañados de una sesión de músico terapia para poder permitirle a la persona entrar en un proceso de intimidad consigo misma, y ésto con el propósito de que pudiera darse la oportunidad de "soltarse" en el momento de realizar su trabajo y producción.


En un inicio, la persona encontraría dificultades para poder salir del estado de "control y techne" al cuál ya se encontraba por demás acostumbrado e incluso atado. Las posiciones que nos solicitaría serían rígidas y centradas (es decir sin mayor propuesta de movimiento o discurso en su lectura), pero conforme la terapia evolucionada, el paciente comenzó a realizar otro tipo de propuestas visuales, a medida que se permitía explorar su propia expresión.


Al final de la terapia, el fotógrafo quedó sumamente impresionado por la labor interpersonal que había logrado llevar a cabo dentro de las dinámicas llevadas a cabo, expresando de igual manera su agradecimiento por el apoyo brindado a re-descubrir su propia expresión.

El psicólogo/sexólogo Santiago Mieres, cuenta con una extensa trayectoria enfocada aunque no limitada en la auto-exploración del individuo, proceso que de igual forma ha realizado en sí mismo para poder llevar a toda aquella persona dispuesta a explorarse y encontrarse a si misma. Ha realizado numerosos talleres de Sexualidad además de encontrarse respaldado por una trayectoria de más de 12 años de experiencia como psicólogo con una maestría en Terapia Gestalt y en Educación de la Sexualidad Humana; actualmente ofrece Terapia Individual (a jóvenes y adultos), Terapias de Pareja (padres-hijos y parejas) en temas como la autoestima, la superación personal, el liderazgo y la sexualidad, entre otros. 

A su vez, realiza talleres y conferencias con temáticas y métodos terapéuticos específicos dirigidos a empresas, grupos escolares o comunidades. 

En su trabajo diario se vale de herramientas diversas como son la musicoterapia, danzaterapia, terapia con caballos y terapia de juego, así como enseñanzas basadas en los principios filosóficos del Camino Rojo de los Indios del Norte. 

En un sentido amplio -ya sea a nivel individual o grupal- ofrece un acompañamiento para que cada persona que vaya a visitarlo encuentre su mayor potencial, conozca lo mejor de sí mismo, sea capaz de superar sus miedos, frustraciones, problemas en la escuela y/o el trabajo, mejore su comunicación y se libere de aquello que le esté obstaculizando el sentimiento de una vida plena.

Personalmente recomiendo ampliamente su trabajo, no sólo por la excelencia de su trabajo en el manejo emocional a nivel individual, sino de igual forma por su excelente calidad como persona y amigo.



Contacto: 


Correo: santiagomieres@yahoo.com


Mi Jornada hacia la Vida, Día 942, El perdón no puede cambiar el pasado

¿De dónde proviene la culpa por el pasado? 


¿Puedo ver que mis acciones no fueron las mejores posibles y que de hecho podría haber realizado éstas de otra forma? 



¿Puedo darme cuenta de que las acciones que realicé en el pasado son la consecuencia de las acciones que no me di la oportunidad de tomar o realizar antes de éstas que por consecuente me llevaron a reaccionar en una experiencia emocional al haberme mentido y engañado a mí mismo en lugar de ser honesto conmigo mismo?



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