sábado, 27 de agosto de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 939, Nuestra relación con las palabras y las imágenes

Este es un breve ensayo que realicé para la universidad que quisiera compartir con ustedes.

“El ídolo del teólogo es el icono de la religión rival (como la ideología del publicista es la idea de su adversario) El ídolo es la imagen de un Dios que no existe ¿pero quién decide esta existencia? Falso o verdadero, lo importante es que, dentro o detrás de la figuración, esté lo divino quiere decirse, el poder.”

Cuando nacemos somos literalmente una hoja en blanco, a lo largo de nuestra vida aprendemos palabras e imágenes que de igual forma se nos enseña a hilvanar “correctamente” respecto de la sintaxis que debe tener, no sólo para “sonar correctamente sino para decir correctamente”, esto quiere decir que si por ejemplo observamos a los procesos del desarrollo del lenguaje en un niño, puede ser que la expresión que empelará para decir “no quepo en el triciclo” tal vez se expresará como “no cabo”, y aunque para nosotros (adultos) pueda parecer evidente que la expresión se encuentra “fuera de una sintaxis apropiada” lo que en realidad resuena dentro de esto que el niño en realidad aprende primero el “significado” de las palabras antes que el sentido fonético y sintáctico de las mismas.

Lo mismo ocurre con las imágenes, desde niños somos expuestos a toda una serie de imágenes cuya sintaxis de igual forma aprenderemos en cuanto al uso correcto de las mismas en un determinado contexto, y es decir, esto en un sentido más profundo que simplemente entender una “agrupación de contenidos o contextos” donde por ejemplo el niño aprenderá que un delfín no pertenece al grupo de los animales de la sabana, sino que de hecho podemos ir tan lejos como pensar en una psicología de la mentira donde el niño de hecho puede tergiversar una imagen (interna/mental) entendiendo que puede manipular el orden de los eventos que lo excusan de la responsabilidad y la culpa, como por ejemplo una situación donde un niño se encuentra corriendo en el jardín de su casa con sus amigos jugando pelota y al patear el balón rompe una maceta, a lo cuál podemos tener ya en mente la imagen y carita del niño respondiendo ante la furiosa madre con el característico “Yo no fui”, pero que probablemente no será eficiente puesto que sabe que los niños en su entorno lo señalaran a él como el responsable, sin embargo, si responde que al patear el balón un gato que se encontraba escondido salió corriendo asustado y en el trayecto de su huida empujo la maceta que se encontraba en el borde de la barda…, puede resultar mucho más factible que tanto el niño como sus amigos salgan libres del regaño con la simple advertencia de que dejen de jugar con el balón, en lugar de obtener la consecuencia de un regaño que probablemente lo habrían dejado a él y a sus amigos sin la posibilidad de jugar por el resto del mes… (solo por establecer un ejemplo)

Este principio sobre el cual entendemos el mundo a través de “imágenes” y que de hecho hacemos de nosotros mismos “una imagen” que entonces debe responder a la construcción de estereotipos y arquetipos (El eidolon polícromo y politeísta esta más orientado a lo visible y sus esplendores; el eikon bizantino, menos deslumbrante y más severo, mira al interior. Lo visible por lo invisible) de igual forma refleja un “proyecto” más interesante cuando se trata de analizar la relación del ser humano con la imagen.

“La escritura fonética no es una creación ex nihilo en el cerebro; sale de ese grafismo ambiguo que explica el doble sentido de la palabra graphien, dibujar y escribir, o incluso del tlacuilo mexicano, término que en náhuatl designaba a la vez al pintor y al escriba.”

Steven Pinker en su libro “El instinto del lenguaje” nos habla sobre el concepto de “la palabra más larga del mundo” en el cual esencialmente expresa que como seres humanos tenemos la capacidad de expresar las palabras más grandes en la medida que empleemos la sintaxis correcta, por ejemplo si utilizo la palabra constitucional esa palabra tiene un contexto y relevancia determinado que se estructura dentro de una determinada sociedad, no solo etimológicamente, sino cultural, social, psicológicamente, etc.; si a ésta añado el prefijo anti  obtendré la palabra anticonstitucional y estaré empleando otra palabra que cumple con la estructura sintáctica social, mismo si añado el sufijo mente obtendré la palabra anticonstitucionalmente, etc., lo mismo ocurre con las imágenes.

Yo puedo crear las imágenes más grandes y extensas del mundo en tanto preserven un sentido sintáctico correcto. Si contemplamos a la discordancia entre el “Cristiano y el Pagano” que nos ofrece Regis Debray, habremos de notar que en efecto se hace la distinción de la adoración del ícono o el ídolo, donde tanto uno como el otro esencialmente puede declarar de falso a su respectivo contrario e incluso de profano según sus respectivas creencias; no obstante, la pregunta por antonomasia por supuesto reside en ¿Qué ocurriría si tanto la imagen pagana como la cristiana fuesen unificadas bajo y por consecuente del principio mismo que las separa en apariencia? Es decir, que pasaría si observáramos en tal distinción el mismo principio de aparente separatidad que de hecho hace que un concepto como la pobreza y el desempleo hagan perfecto sentido y equilibrio a una sociedad Capitalista que de hecho se encuentra fundamentada sobre una sociedad de imparable consumo, imparable labor, imparable acumulación de riqueza, refiriéndome al hecho de que el sentido mismo de la existencia del empleado no es otro más que recibir del desempleado el “recordatorio” de aquella tortuosa imagen que implicaría reconocer que la labor que realiza de modo esclavizante no sólo resulta despreciable, estresante y agotadora, sino que de igual forma se percibe a sí mismo incapaz de dejar aquel empleo que tanto detesta y aborrece por temor a verse en la misma situación que el desempleado.

Por favor ante de continuar observen el siguiente documental.

El pagano es tan necesario para el cristiano como el cristiano lo es para el pagano, en el sentido de que ambos estructuran una cosmogonía de la polaridad que permite al discurso posicionarse en un espacio que le permite su correcta sintaxis en tanto que contexto de dominación y competencia sobre los recursos del otro. La representación de imágenes religiosas en la Edad Media, y esto implicando por supuesto la representación de cualquier imagen que pudiera suponer una contravención del principio bíblico bajo el cual uno de los mandamientos expresa “No crearas imágenes o ídolos de adoración por encima de mí”, lo cual por supuesto es un concepto que no solo entra en crisis en el momento en el que comenzamos a hacer representaciones visuales de aquel crucificado que cuelga tan “normalmente” tanto en la entrada como en el interior de cualquier templo dedicado a la oración, es decir, como tal no se esta representando visualmente “un dios”, sino a su vástago, no más que un profeta que en esencia difundió la palabra…, así que ¿Cuál es el problema? Al final el Cristiano resulta tan pagano como aquellos a quienes acusa de profanos.

Cabe decir que en la Edad Media, toda representación visual era en estricto sentido únicamente realizada bajo y por principio de su utilidad como "adoración" de modo que en realidad se suponía que los artistas no "firmaran" sus obras, porque se suponía que su labor era en realidad con el único fin de predisponer sus "dones otorgados por Dios a su servicio", sin embargo, por supuesto existen diversos registros de artistas que como que se "volaban la barda" y firmaban sus obras en un lugar que se encontrara fuera de la vista del publico.

¿Por qué cuando “jugamos” con las imágenes, explayando diversos y múltiples representaciones dentro de la expresión artística, no nos referimos a ellos de igual forma como una suerte de “jugar con el lenguaje”?

Los cristianos “internamente”, tienen una imagen del ideal a alcanzar, es decir donde existe para ellos la representación del perfecto “seguidor” de las palabras y principios que profesan, y aun cuando no existe físicamente la imagen, sigue siendo una imagen que existe en tanto que representación de la creencia de este ser divino al cual se supone no se erige ningún ídolo…

La libertad que manifiesta el arte no es la de una intención con respecto al instinto, sino de la criatura frente al Creador. El arte no es un rasgo de la especie sino de la civilización.

El espejo es el maestro de los pintores” – Da Vinci –

El artista puede valerse de la representación visual al mismo tiempo que de la palabra para expresar y componer un discurso que como tal puede generar una experiencia estética. Ya bien lo decía Andy Warhol (a quién personalmente no le guardo mayor respeto, pero vamos a seguirle la corriente por un momento) ¿Por qué la gente piensa que los artistas son algo especial? Lo suyo es simplemente un oficio más, y por supuesto, cada persona es realmente capaz de modificar sus discursos en la medida que es capaz de cuestionar sus propios recursos comunicativos, lenguaje, imágenes, incluso sus pensamientos (compuestos de palabras, imágenes, experiencias energéticas, etc.)

¿Cómo puede proferirse entonces el discurso de que algunos nacen “para ser artistas” o con la “habilidad de pintar y creatividad” cuando todo ello es producto de un proceso civilizatorio? Es lo mismo a decir que el arte fuese alguna suerte de valor genético que solo los elegidos de alguna suerte de creador divino (y tal vez de ahí la supuesta creencia de ver al artista como alguien “especial” o diferente, porque ése ha sido aparentemente elegido de entre las masas para portar el tan preciado gen de la creación…) y aunque tal cuestionamiento pueda parecer intruso ante el tema aquí tratado, en realidad adquiere suma relevancia cuando consideramos lo que ocurre cuando las personas se sienten impotentes ante un sistema que no sólo se mantiene en pie por y como consecuencia de la aceptación individual/colectiva de lo discursos que estructuran nuestra visión del mundo como simplemente “imposible de cambiar” ¿A quién compete el cambio y cuestionamiento de la imagen interna y externa sino a cada ser humano? 

viernes, 26 de agosto de 2016

Mi jornada hacia la vida, Día 938, Lo mejor de ti...

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Trae lo mejor de ti... Cuéntame tu historia

martes, 16 de agosto de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 937, Cuento: Caballo del Viento

(Querido lector, lo que está a punto de leer no pretende ser más que mi humilde interpretación de la filosofía del camino rojo; considereme un completo extranjero cuya única intención en éste cuento es narrar una breve visión de lo que personalmente he vivido y caminado en y a partir de mi propio proceso; mi sugerencia es que si pretende o apunta a un estudio más profundo y específico del camino rojo, nada mejor que los cuentos y narraciones de los propios indios americanos, habiendo dicho ésto, espero que el siguiente cuento/la siguiente visión, sea de su agrado.)



Caballo del viento



Cuando quieras engañar al mundo, di la verdad – Otto Von Bismarck

La mañana del tercer día, bajó para consumar su visión; la gente con una veta de espanto, observaba a aquel extraño descender de la montaña, abriéndose paso entre los árboles, y apenas puso un pie en la tierra del fuego, el gran jefe apresuró su llegada y llevándolo rápidamente lejos de la vista del resto de la gente hasta un tipi, con la finalidad de retornar a aquel extraño extranjero entre su gente.

- ¿Vienes de visita extranjero? O ¿Has vuelto entre tu gente para quedarte?

- Hay muchos regalos que pude encontrar en el bosque, allá en aquellos días de mi soledad entre las montañas; allá por el séptimo momento una pequeña oruga cayó desde la copa de un árbol hasta mis pies; su cuerpo en apariencia frágil y débil ya contaba algunas historias a pesar de su corta existencia. Ante mí tenía al maestro de las transformaciones, anunciándome la inevitabilidad de la muerte… así de efímera es la espiritualidad, puesto que sin importar lo mucho que uno pretenda cambiar, la muerte siempre lo llevará de vuelta a la oscuridad de donde uno proviene, allende el lugar donde residen los sin nombre.

- ¿De qué ha servido entonces tan larga jornada a cientos de guerreros de quienes aún se cuentan sus leyendas?

- No lo sé gran jefe, supongo que esos nombres sólo han servido de excusa a los vivos para darnos alguna suerte de tranquilidad frente a la inevitabilidad de nuestro destino.

- ¿Qué más viste en aquella oruga mi querido sobrino?

- Me vi a mí mismo querido tío, vi mi temor a la muerte

- Entonces viste tu temor a la muerte, no a ti mismo. Mi querido sobrino, tal vez el retorno de tu viaje ha sido demasiado apresurado, tanto que ha sido poco lo que han podido tocar tus pies la tierra como para dejar su marca.

- ¿Pero es acaso nuestro propósito existir como un fragmento en la persistencia de la memoria? ¿Creí que encontraría más que sólo promesas de auras vitales?

- Mi querido sobrino, saliste allá a la montaña persiguiendo una visión como el cazador que persigue búfalos, como el guerrero que busca cabelleras, como si los espíritus te debieran una visión, buscaste fuerza y sabiduría ¿pero sabrías reconocerlas si éstas simplemente se te otorgaran? El sufrimiento no nos otorga visiones, como tampoco el valor, ni la fuerza de voluntad.

- Por momentos parece como si perdiera mi centro; sé que esa sabiduría y fuerza provienen de cada uno; el sonido de las hojas que se deslizan entre el viento formaban el sonido del océano, y de entre todas las visiones, aquella fue la que personalmente encontré entre mis sueños más lúcidos; allí me quedé paralizado en medio del bosque sólo escuchando, añorando la conexión que alguna vez encontré entre mi ser, mi cuerpo y mi mente, y fue en ese momento, que el caballo del viento que remontaba ferozmente los árboles haciendo tan sublime sonido me narró el nacimiento del primer árbol, cuando el primer ser se arrastró fuera del abismo hasta la tierra, quedando cautivado de tal suerte por la belleza de la existencia y la vida misma, que se detuvo sólo por un momento a prestar la más solemne atención a su entorno, a cada sonido de las profundidades que incluso comenzó a navegar entre las estrellas, hizo ésto con tal profundidad de tal forma que tal instante duró no menos de una eternidad; sin darse cuenta sus pies se enraizaron al suelo, sus brazos y articulaciones se endurecieron, y tanto los dedos de sus manos, como cada cabello de su cabeza comenzaron a extenderse en todas direcciones como si trataran de alcanzar la vastedad de todo cuanto le rodeaba…

- ¿Alguna semilla habrá dejado entonces aquella visión para que dirija tu camino?

- Puedo ver el umbral, el abismo que existe entre los seres que parecieran no poder hacer otra cosa más que resignarse a sentir el vértigo y en ello ya pues su fascinación por la muerte misma.

- ¿Será que en algún lugar entre el vértigo y el abismo pueda cruzar alguna palabra que permita a éstos seres formar el puente que mitigue tan profunda soledad?

- El cuerpo es ya la puerta, el abismo pues no expresa un vacío entre los individuos, sino tal vez entre las lenguas mismas, que constantemente pareciera cortar los amarres de este puente entre los pueblos, entre las naciones que se ven impedidas a salir de su propio territorio y que por tanto temen el territorio ajeno, allí y justo allí donde ellos son pues los extranjeros, y temen de tal suerte adquirir un punto de vista distinto que su condición es entonces imponer al que cruza la necesidad de aprender la lengua que ellos dominan y se gobiernan.

- La pregunta mi querido sobrino, es si la libertad de nuestro pueblo podrá coexistir con las libertades que otros se toman en su tierra.

- La libertad mi querido tío, no reside en el derecho a vivir en la dependencia, sino en el trabajo que yo realizo a fin de satisfacer la plena libertad del otro, sabiendo reconocer pues si es que vivo aún bajo el esquema de dichas dependencias; tú mismo lo has dicho – ¿sabríamos reconocer la fuerza y la sabiduría nos fueran otorgadas? ¿sabríamos decir lo que funciona para el otro cuando desconozco el camino sobre el cual aquel ha dejado pues ya su marca? ¿No es verdad que el árbol que emerja de aquella semilla compartirá el mismo tronco, aun cuando las ramas del sur y las ramas del norte se encuentren distantes unas de otras?

- El espacio entre una salida y una llegada, puede también ser un espacio de contradicción

- ¿Y a quién compete pues resolver la confusión tío, si es uno quién cierra entonces sus oídos a la razón? La confusión que la mente crea, es el cuerpo el que la sufre, porque allí donde la palabra no nos alcanza para desenmarañar el entretejido de estas verdades en las que nos hemos perdido y hasta contrariado, es entonces y sólo entonces que la hospitalidad de la escucha estrecha la mano de la razón, allí donde decimos no ser capaces de escarmentar en cabeza ajena es donde perdemos de vista el camino del corazón, porque no es a través de la cabeza sino de todo el cuerpo que encuentro el camino a través de las ramas, bajando por el tronco y hasta las raíces donde el otro es también mi hermano. Para seguir en la vida a veces tenemos que olvidar, pero para poder vivir, a veces debemos recordar tío… aquel camino que va más allá de los íconos y los ídolos, más allá del guerrero que pretende la esclavitud de otros a fin de fingir la libertad de la suya. Allí donde nuestro camino es el polvo gemelo de las mismas estrellas.

- El camino rojo…

- Ahó metakiase…

jueves, 11 de agosto de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 936, No soy la Victima

¿Quién es la Victima y el Victimario? ¿Quién define a la Víctima y quién al victimario? ¿Quién define al Sádico y quién al masoquista? ¿Quién soy yo con respecto de estas relaciones?

“Una de las cosas que me ha llevado a re-definir la perversión, ha sido la instrumentación del cuerpo del otro como un lugar de goce despojado de subjetividad. Cuando se emplea el cuerpo del otro como si estuviera vaciado, como si fuera un objeto, hay perversión. Bajo la forma que se ejerza. Aún bajo la forma de una relación sexual tradicional.” (Silvia Bleichmar, 2014)

miércoles, 10 de agosto de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 935, Las Mentiras que contamos.


Otto von Bismarck: “Cuando quieras engañar al mundo, di la verdad”.

¿Qué hay de mentira acerca de las verdades que contamos? ¿Qué de nuestras mentiras está en la verdad y qué de nuestras verdades se encuentran, por el contrario, en la mentira?

"Una parte de todo engaño es la de “formación de impresiones” o “manejo de impresiones“, al proporcionar información dirigida a crear una imagen socialmente adecuada de nosotros mismos. La mentira cumple no sólo la función de ocultar la verdad, sino también la de dar impresión favorable ante los otros, dando seguridad y protección, y y evitando la vergüenza pública y valoración negativa de los demás."

 Fuente de la Cita:Psicología de la mentira (I): Tipos de mentiras

martes, 9 de agosto de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 934, En el bosque de las luciernagas


El fin de semana pasado visite un pequeño pueblo que se encuentra en el Estado de Puebla con mis amigos, donde se encuentra uno de los recintos de luciérnagas más asombroso que haya tenido la oportunidad de conocer; y más ahora que termina de hecho su época de reproducción, puesto que la temporada de apareamiento comienza en el mes de Julio y termina aproximadamente por estas fechas y no sólo ellas, sino también es la época de apareamiento de sapos, aquí una pequeña grabación de los sonidos del bosque.


Desafortunadamente con las luciérnagas fue una historia completamente diferente, porque a pesar de su vastedad en el espacio que nos encontrábamos y que su brillo era perfectamente perceptible a más de 20 metros de distancia, la cámara no alcanzaba a percibirlos (al menos no la del celular y fue la única que llevé conmigo).

Sin embargo, lo que quiero relatar aquí no es necesariamente la suerte de "espectáculo" que hacemos de estos eventos que para las luciérnagas resulta en realidad su ritual anual de apareamiento. 

Lo que me interesa relatar es en realidad cuál fue mi percepción acerca de lo que representaba nuestra presencia dentro de ese entorno, porque aquí de pronto llegamos los seres humanos y comenzamos a encender fogatas y tirar basura y humo y ruido al entorno que en realidad es un santuario para estos bichitos que vienen a reproducirse a ese entorno. 

De hecho, durante la noche llegó un punto en el que decidimos apagar la pequeña fogata que habíamos encendido, puesto que las luciérnagas se confundían con las brasas y al acercarse caían inmediatamente al suelo asfixiadas por el humo.

Una de las cosas, que más me sorprendió entre las caminatas que realizamos por el bosque una amiga y yo, fue que encontramos una de estas jaulas, que a leguas se notaba abandonada de tiempo atrás.


La puerta delantera aún se encontraba abierta, pero la trasera contenía en su interior un ave muerta a la cuál le habían dejado un poco de comida y agua que se notaba por demás ya estancada de varias semanas; de modo que mi amiga y yo nos dimos a la tarea de desactivar la trampa (soltándole una respectiva patada a la entrada para que esta cayera)




Esta trampa abandonada, evidentemente no tenía el propósito de atrapar algún conejo o algo por el estilo, sino coyotes, de hecho, un perro/coyote nos visitó esa misma noche antes de dormir, nos vio y se fue. 

Hay muchos regalos que pude encontrar en el bosque, entre ellos el sonido de las hojas que se deslizan entre el viento formando el característico sonido del océano, resulta ser de entre todos el que personalmente encontré más abrumador, por un momento, me quedé paralizado en medio del bosque sólo escuchando, añorando cierta conexión que de igual forma experimente mientras me encontraba en la montaña, hasta por un momento, se me antojo imaginar el nacimiento del primer árbol, siendo éste ser que mientras se paseaba por la existencia, se vio de tal suerte cautivado que se detuvo en pie a prestar atención absoluta a los sonidos del entorno y que lo hizo con tal profundidad y por tanto tiempo que sin darse cuenta sus pies se enraizaron en el suelo, sus brazos y articulaciones se endurecieron y de sus dedos y su cabeza comenzaron a extenderse en todas direcciones como si trataran de alcanzar la vastedad de todo cuanto le rodeaba a éste. En fin.

No estoy diciendo que no visitemos y hagamos presencia de estos santuarios; no obstante éstos merecen no menos que nuestro más solemne respeto y atención en todas y cada una de las actividades que realizamos dentro de éstos, no por menos, somos realmente los visitantes de estos lugares que si bien nos ofrecen y colman de regalos, lo menos que podemos hacer es ofrecer uno en retorno, nuestra consideración.